El paisano michoacano y su novio del Army

13 de enero de 2020

Nacido en el municipio de Purépero, Paco estaba entusiasmado de que por fin alguien, un militar, le propuso matrimonio e incluso le dijo que en algún momento lo acompañaría a visitar a sus padres hasta Michoacán. No sabía que se trataba de una estafa

El ligue fue por Facebook. Paco se emocionó demasiado al saber que un norteamericano treintón, alto y atractivo le solicitó ser su amigo. El gringo “guapo” le dijo que era army o militar de Estados Unidos en plena actividad, que tenía 32 años y que buscaba una relación seria, pero que estaba comisionado en Sudáfrica.

El hombre le dijo a través de messenger a Paco que estaba harto de las relaciones fugaces, que incluso quería casarse y que buscaba algo serio, lo cual emocionó al joven michoacano migrante radicado en Las Vegas desde hace cinco años. Fueron varios días de nutridas y largas conversaciones por messenger, Facebook, WhatsApp y teléfono. Vestido con atuendo de soldado y gorra, era la foto del perfil del militar estadounidense, que llamaba la atención de todos.

Nacido en el municipio de Purépero, Michoacán, Paco estaba entusiasmadísimo de que por fin alguien, un militar, le propuso matrimonio e incluso le dijo que en algún momento lo acompañaría a visitar a sus padres hasta Michoacán.

El militar estadounidense era huérfano de padres y al terminar su actividad en Sudáfrica viajaría a Las Vegas para conocer a Paco y casarse por todas las leyes. En Nevada los matrimonios entre personas del mismo sexo se realizan desde hace más de diez años. A los cuatro meses de relación, de hablar por teléfono a diario, Michael el army, le pidió un favor a Paco. Se trataba de que cobrara un cheque de 500 dólares que le enviaba un amigo desde Atlanta. El migrante michoacano recibió por correo el cheque, lo cambió y guardó el dinero en su cuenta. Luego el favor se repitió, pero el cheque fue de mil dólares y otro más de 600. Se sentía halagado de que el army le tuviera tanta confianza de mandarle dinero. El paisano confiaba en el militar y no cuestionó el origen de los cheques. Ni el concepto.

Ya con poco más de 2 mil dólares en su cuenta, su novio, con quien no podía hablar por video llamada, le pidió que le hiciera algunos pagos y que destinara 600 dólares para sus padres radicados en Morelia, como un regalo del militar estadounidense. Ese detalle enamoró aún más al joven michoacano, ayudante de cocina en un casino de Las Vegas.

Michael solo tenía tres fotos en su cuenta de Facebook. Y aunque Paco le pedía más fotos y poder comunicarse con video llamadas, el army decía que no era factible, ya que le tenían prohibido ese tipo de comunicación.

Ya en confianza, Paco también le platicó al gringo que tenía ahorrados más de tres mil dólares para emprender un negocio de teléfonos celulares.

Un mes después el migrante michoacano ya no tenía dinero en su cuenta. Realizó varios pagos que le encargó Michael, incluidos los 600 dólares para sus padres. Se aproximaba el regreso del militar gringo a Las Vegas, y el joven migrante estaba muy emocionado, pero el problema fue que le pidió otro favor, 2 mil dólares prestados para poder regresar, destinados a vuelos y trámites diversos, entre otros. Fue cuando Paco recordó todas las dudas que tenía sobre su “ciber relación”, las advertencias de amigos, que tuviera cuidado. El muchacho condicionó el préstamo a cambio de ciber llamadas

desde Sudáfrica, comprobar que si estaba en el continente africano y datos certeros. Pero Michael, evadía los cuestionamientos.

Ante la insistencia, el paisano investigó en el banco, en Internet y donde pudo, se dio cuenta que el tal Michael no existía, que era un personaje creado por alguien, que había “enamorado” a hombres y mujeres solteras y que los cheques que recibió en su cuenta, eran “donativos” producto de estafas del militar, incluso el cheque de mil dólares provenía de Canadá. La cuenta de Facebook del army desapareció, al igual que su línea telefónica, y nunca más llamó.