Poner en orden a los franeleros

18 de febrero de 2020

La vía pública ha sido usurpada por los llamados franeleros, quienes lucran con la renta de los espacios. Meterlos al orden es el primer paso para evitar que el problema se salga de control

Es un hecho que la mayoría de los espacios de la vía pública del centro de Morelia en los que se pueden estacionar los automovilistas han sido privatizados, por decirlo de alguna manera, por los llamados franeleros. Con botes, botellas de agua o cualquier otro objetos estos personajes se apoderan de la vía pública y se los ceden a los automovilistas a cambio de unas monedas o de lavarles y cuidarles el vehículos. Esto constituye, sin duda, un atropello, pues más allá de que la molestia sea en perjuicio sólo de los dueños de automotores, nadie tiene por qué apoderarse de los espacios públicos.

Si el problema de encontrar un lugar para estacionarse ha disuadido a muchos ciudadanos de acudir al centro, con este tipo de conductas de parte de los franeleros se torna aún más grave, pues es sabido que muchas de estas personas no son confiables.

Ciertamente, se trata de un empleo que permite un desfogue a la crisis económica, pero en este sentido debe dársele orden para que esta anomalía no tenga repercusiones en el tema de la seguridad pública.

En este sentido, es bienvenida la intención de las autoridades capitalinas de realizar un censo de este tipo de trabajadores y ofrecerles cursos de capacitación. Esto no resuelve el problema de la apropiación de los espacios públicos, pero al menos se le da cierto orden y se disuade el ejercicio de conductas violentas.

Lo ideal sería que los espacios no se privatizaran y que el centro de la ciudad contara con los estacionamientos públicos necesarios para satisfacer la demanda de los automovilistas. Pero es difícil que el fenómeno desaparezca, dada la tolerancia que las autoridades han tenido hacia esos trabajadores, de modo que es mejor buscar un paliativo antes que dejar que este problema se torne inmanejable.