Rescatar Uruapan

6 de febrero de 2020

Hoy, más que nunca, Uruapan requiere acciones contundentes para recuperar la paz, la seguridad y la justicia. Sólo de esa manera se podrá recuperar el terreno de mano de los delincuentes y las autoridades recuperarán credibilidad

Los hechos de violencia suscitados en la última semana en Uruapan han despertado la indignación de los michoacanos y los mexicanos. No obstante, ha sido la matanza perpetrada en un negocio de maquinitas, que se cobró la vida de cuatro niños, lo que más ha despertado el enojo y en algunos casos hasta los deseos de venganza de parte de los ciudadanos, tal como se refleja en el sondeo ciudadano que este medio recabó.

Y no es para menos. Los uruapenses se sienten indefensos ante una situación que parece haberse salido de control. Por un lado, se encuentran inermes ante el desafío que representa el crimen organizado, que como nunca se ha concentrado en su ciudad, hoy por hoy un territorio sin ley. Los grupos criminales han tomado para sí la ciudad, poniendo como rehenes a los habitantes.

Si bien siempre se ha sabido acerca de la presencia del crimen organizado, hasta el momento los ataques habían sido entre ellos, lo que ya no fue así. Los uruapenses, por decirlo de algún modo, han perdido la inocencia: ya saben que también a ellos les puede tocar alguna ejecución.

Pero los ciudadanos tampoco confían en las autoridades, a las que consideran parte del problema, en algunos casos por participación, en otros por omisión. Consideran que se ha dejado crecer la inseguridad y que no se ha hecho nada por atender la emergencia, dejando que los criminales campeen a sus anchas y que sean los propios ciudadanos los que deban resolver el tema de la seguridad como mejor les parezca, quizá encerrándose en sus casas o sus trabajos.

Hoy, más que nunca, Uruapan requiere acciones contundentes para recuperar la paz, la seguridad y la justicia. Sólo de esa manera se podrá recuperar el terreno de mano de los delincuentes y las autoridades recuperarán credibilidad. Los tres órdenes de gobierno deben entrarle al problema de manera pronta y directa, sin permitir que el olvido haga su trabajo y vuelvan a ocurrir matanzas y ejecuciones.