Morelia vive un día como cualquiera, pese a Covid-19

19 de marzo de 2020

Consideran ciudadanos que quizá la ausencia de paseantes se note hasta la próxima semana. Comerciantes recienten bajas ventas, pero desde el año pasado

Continúan misas en el Templo de la Cruz, pese a que el Consejo de Presidencia de la Conferencia Episcopal Mexicana ordenó suspensión de actividades religiosas en todo el país para evitar contagios, además de sugerir transmisiones en plataformas digitales de la Eucaristía. Foto: Wendy Rufino

En el tercer día de suspensión de clases y de nutridas recomendaciones de aislamiento de parte de las distintas autoridades, ante el Coronavirus Covid-19, además de cancelación de eventos públicos; la actividad económica en Morelia sigue prácticamente normalizada.

Negocios de comida, enseres, ropa, tiendas de conveniencia, servicios en general y transporte, se observan con visitantes, y hasta paseantes en el Mercado de Dulces del Centro Histórico de Morelia.

Teresa Toledo, comerciante del Mercado de Dulces, considera que la ausencia de visitantes quizá se note hasta la siguiente semana, debido a que muchas personas ya no pudieron cancelar sus viajes. En esa zona turística se notará los efectos que tenga el Covid-19 de manera inmediata, aunque aclara, que las bajas ventas, ya tienen desde el año pasado.

Este jueves 19 de marzo, la fonda El Comalito, ubicada en la avenida Madero del Centro Histórico, tenía al menos 18 personas que consumían alimentos, sin mayor complicación. En ese sentido, Arturo Gómez, estudiante y empleado, comentó que a pesar de las crisis económicas o sanitarias, la venta de comida es algo que no se puede detener.

Otros de los comensales, de nombre Adal, sentado junto a pequeñas mesas, precisó que es “imposible que las personas guardemos distancia, no se puede, al menos que no vengamos a trabajar, pero si yo falto, me despiden o me dejan de pagar”.

El transporte público que puede ser un foco de infección, va saturado, sobre todo en horas pico, ello se observó en varias esquinas del primer cuadro de la ciudad. “Se nota un poco la falta de estudiantes, pero el trabajo sigue”, señala un chofer de la Ruta Roja 4A.

El Cinepolis ubicado en la calle Santiago Tapia del Centro Histórico, estaba abierto desde el mediodía, y con varias salas con funciones. En varios cruceros de la ciudad, limpia parabrisas, floristas y comerciantes ambulantes, están ahí como cualquier otro día.

Un malabarista que trabaja en el Libramiento Norte, cerca del Estadio Morelos, sonríe cuando se le pregunta sobre el Covid-19, y dice, “eso es una pendejada”.