El candidato de Morena por la alcaldía de Morelia

19 de enero de 2021

Para Rafael Calderón hay un panorama alentador para Morena en la capital michoacana y será tema de debate electoral

Foto: Wendy Rufino

Ya decíamos en una revisión anterior, con relación al candidato a gobernador por Morena, que un tema fundamental para éste es consolidar el triunfo en la capital, ya que Morelia por su geografía política resulta ser el primer indicador de un triunfo y refleja la afirmación electoral de un proyecto amplio y tiene que ver con la sincronía gubernamental. El partido de Morena ya es gobierno federal desde el 1 de diciembre de 2018, con el presidente Andrés Manuel López Obrador -fundador y primer dirigente nacional-; ahora con Morón como candidato a gobernador el partido se enfila para ganar (y antes, recordar que Morón se alzó con el triunfo en Morelia las pasadas elecciones del 2018). Así que, sin duda, la capital michoacana será tema de debate electoral y lo más seguro es que el proceso interno para decidir quién será el candidato municipal tendrá una antesala, que ya se observa compleja debido a la amplia lista de aspirantes, donde la mayoría, salvo uno o dos, son parte de esa tradición de políticos (prueba de ello es que dos de dichos aspirantes al municipio se anotaron primero por la gubernatura, en la interna, sin éxito, y ahora van por Morelia, compareciendo como si fueran a una ventanilla de soluciones a su aspiración individual) compiten a la vieja usanza por intereses lucrativos económicos personales y de su grupo, o como aventura política tras el poder sin definir a qué puerto quieren llegar. Así que la búsqueda de la alcaldía por Morelia es un desfile de nombres visibles; otros, totalmente desconocidos.

Aquí el tema es más bien revisar los perfiles de quiénes podrían ser -o pretenden ser- el abanderado de Morena, por lo que me detendré solamente en cuatro de estos aspirantes y que prevalezca una idea de sus propuestas que se confirmen con el triunfo electoral y no a la inversa: que el posible candidato crea que su individualidad es suficiente para finalmente alcanzar por medio del partido el triunfo, cuando la realidad es que debe ser un trabajo de ambos: partido-candidato. Nada más que Morena en Michoacán en estos momentos no cuenta con dirigente estatal y su consejo esta fracturado: prevalece un desorden que es visible en los círculos políticos. Aquí se ocupa poner orden, priorizar que este año es electoral y lo que realmente se ocupa es alcanzar el triunfo con candidatos sólidos a los diferentes puestos de elección que se encuentran en disputa.

Entre los que se perfilan como candidatos enumero nombres como el de Osvaldo Ruiz Ramírez, seguido de Alfredo Ramírez Bedolla, un poco más alejado del partido, estaría Iván Pérez Negrón, y hay quienes insistentemente incluyen a ex perredistas de historial variopinto, léase infiltrados, como Juan Carlos Barragán o Carlos Torres Piña, cuya intención política queda entredicho; ambos son ex colaboradores del círculo político del gobernador Silvano Aureoles Conejo hasta meses atrás. Dueños, eso sí, de una semblanza de claroscuros.

Pero antes de pasar a revisar sus posibilidades resulta casi imposible dejar de lado comparativamente lo que ha sucedido en la alcaldía de Morelia entre 2011-2021. La lista de ex presidentes municipales es impresionante: tres por elección popular: Raúl Morón Orozco, Alfonso Martínez Alcázar y Wilfrido Lázaro Medina; por lo menos dos interinos y un encargado de despacho: los primeros seis meses del 2012, mientras se reponían las elecciones municipales, que habían sido anuladas, estuvo un presidente municipal interino; finalmente Wilfrido Lázaro Medina fue alcalde después del segundo semestre del 2012 y hasta 2014 y se separó del cargo para dejar un interino, y éste finalmente entregó la ciudad a Alfonso Martínez alcázar y en el proceso electoral del 2018 éste alcalde “independiente” dejó como encargado de despacho a uno de los suyos, pero una vez que perdió la reelección, regresó y entregó a Raúl Morón Orozco, quien ganó la alcaldía impulsado por Morena.

Morón y los ex alcaldes que endeudaron la ciudad

Por lo mismo, hay que recordar que para los alcaldes que han gobernado Morelia, bajo la sombra imperante del neoliberalismo, al más puro estilo del PRI y el PAN (y aquí se incluye al ex “independiente”) uno de sus temas predilectos ha sido la deuda pública trienio tras trienio. Entre ellos es un tema sonante y constante. En esto hay que recordar que dejaron endeudada la ciudad ex munícipes como Fausto Vallejo Figueroa -quien desempeñó el cargo entre interinatos y por elección una década- y Salvador López Orduña -en dos ocasiones-, y a éstos se suman Wilfrido Lázaro Medina y Alfonso Martínez Alcázar. Es un tema que tuvieron siempre en boga, buscar seguir endeudando la ciudad y su pretexto fue siempre que era necesario para entregar buenos logros y resultados, que sin deuda no había forma de desarrollar programas de infraestructura, que sólo endeudando a la ciudad, y señalaron una y otra vez que no podían hacer frente a los acuerdos anteriormente contraídos, pero sin decir que eran ellos mimos los que intercambiaban el puesto de alcaldes. Así que a todas luces hay que destacar que ese modelo es el prototipo de gobierno que los hace oír el canto de las sirenas, mantener un modelo de gobierno, y que en la mayoría de los casos, ellos sí aumentaron su fortuna personal. Si ya eran ricos, aumentaron su caudal, y si no tenían fortuna económica, hasta empresarios exitosos resultaron como ex presidentes municipales.

Por el contrario, Raúl Morón Orozco apostó por encabezar un gobierno municipal distinto que contrasta con esa política de la rapiña. Morón marca la diferencia y se puede decir que con él la ciudad no sufrió endeudamiento, por el contrario, sanea la deuda pública, hasta donde se entiende por sus declaraciones e informes de gobierno: ha pagado la deuda pública. Así que el siguiente alcalde ya no tendrá pretextos para volver a endeudar a Morelia; y el tema de las luminarias también lo resolvió con un fondo infinitamente menor al que solicitó fuera deuda pública Alfonso Martínez, quien pretendía que los ciudadanos pagaran nada más mil 500 millones, durante 20 años; Morón lo resolvió sin deuda ni empréstitos bancarios. Tampoco fueron tema en su gobierno los parquímetros para cobrar estacionamiento en las calles del Centro Histórico como intentó hacerlo el “independiente” o los famosos moches de la obra pública que era un tema muy sonado trienio tras trienio.

Hay que recordar que la instalación de parquímetros y cobrar en las calles de la ciudad fue un proyecto promovido ampliamente por el PAN y el PRI. Así que no hay que perder de vista que este plan de gobierno de los candidatos emanados de alianzas panperredistas puede estar en letras chiquitas entre sus ideales al buscar la alcaldía. Toda vez que por el PAN, se sabe desde ya, Alfonso Martínez Alcázar será su candidato y estará arropado igualmente por el PRD, y del PRI, aún no se resuelve: es probable que sea ungido Guillermo Valencia, ya que ha mostrado tener estrechos vínculos con el dirigente nacional y en ese partido prevalece la decisión unipersonal y el dedazo. Pero estos temas no hay que dejarlos de lado, por lo mismo hay que preguntar por la deuda pública y preguntar si será necesario volver a endeudar la ciudad, instalar parquímetros y cobrar estacionamiento, regresar a los moches a las constructoras, etcétera.

Como recordar que Alfonso Martínez Alcázar y Wilfrido Lázaro Medina ya intentaron instalar parquímetros y cobrar estacionamiento en sus respectivos trienios, pero sin lograr establecerlo. En el fondo, la ciudadanía percibe que más bien que este asunto era un negocio privado, que intentaban, eso sí, recayera en manos de particulares y obtener jugosos beneficios económicos.

Fue testigo de esto Osvaldo Ruiz Ramírez como regidor y se opuso a la iniciativa de Alfonso Martínez Alcázar, ya que votó en contra de ésta en el Cabildo, una vez presentada por el entonces alcalde “independiente” (aquél que decía que era mejor gobernar sin partidos, porque éstos eran corruptos y, ahora, es el candidato de “unidad” por Morelia del PAN y el PRD, un frente político opositor contra Morena, que tiene como jefe político a Silvano Aureoles Conejo, aún gobernador de Michoacán, y a quien el INE no toca ni con el pétalo de una rosa).

Así que la deuda pública de la ciudad de Morelia está saneada prácticamente en el trienio 2018-2021 que encabeza Raúl Morón Orozco y las luminarias resueltas con un monto económico infinitamente menor, y todo indica que el tema de la corrupción ya no es predominante como forma de gobierno con la obra pública y los famosos moches desaparecieron como forma de gobierno, aunque los del frente opositor a Morena y Morón dicen que en Morelia no hay cambios sustanciales.

El perfil de los aspirantes por Morena

Los precandidatos por la alcaldía de Morelia del partido de Morena, decíamos, son varios. Posiblemente el candidato surja de entre Osvaldo Ruiz Ramírez y Alfredo Ramírez Bedolla, sobre todo el primero, incluso, podría ser Iván Pérez Negrón o tal vez, por error político de Morena, Juan Carlos Barragán o Carlos Torres Piña, o cualquier otro aspirante que no tiene sentido volver la mirada, como si fuera un cuadro político que tuviera que decidirse desde una mesa, sin otros actores y perspectivas electorales. Es por ello que debe prevalecer madurez política y altura de miras y contender por la alcaldía de Morelia, pero sin parecer chapulín, como algunos de éstos que buscan estar presentes en todos los puestos y a la vez en ninguno.

Así pues, podemos contrastar que Osvaldo Ruiz Ramírez es un político de izquierda y en este terreno su militancia es sólida. Fue regidor del Cabildo en el trienio 2015-2018 y aspiró por primera vez a la candidatura por Morena en 2018, pero esta aspiración quedó interrumpida; pasa inmediatamente como representante del partido de Morena en Michoacán ante la delegación del INE Nacional en el desarrollo del proceso electoral del 2018. Fue, asimismo, en Michoacán el primer responsable del programa Adultos Mayores, desde la delegación Michoacán de la Secretaría del Bienestar del gobierno federal, y se separó del cargo a finales del 2019 para buscar la dirigencia estatal de Morena, pero una vez que se quedó sin efecto la convocatoria y no fue renovada la dirigencia, dedicó su esfuerzo a fortalecer el trabajo político de Morena en la ciudad de Morelia y la estructura estatal, sin descuidar sus cátedras en el bachillerato de la Universidad Michoacana. Sin embargo, hay que recordar que estoicamente una vez que no alcanzó la candidatura en 2018 se mantuvo en esa posición y trabajando arduamente en la estructura del partido y no buscó subsanar esta aspiración con otro puesto de elección popular, sino que mostró congruencia en honor a esa rectitud, por eso busca consolidar el proyecto, para ser candidato en este 2021, por la alcaldía de Morelia.

Por su parte, Alfredo Ramírez Bedolla, hoy día es diputado local (hace tres años buscó ser alcalde de Morelia, finalmente, terminó en el Congreso). Él fue hasta hace poco uno de los 29 aspirantes a la candidatura de gobernador, y en el corrillo político se sabe que ahora anda con la ilusión política de ser alcalde de Morelia, como segunda opción y si no logra ¿acaso sé inscribirá en algún otro puesto de elección electoral en puerta? Ésta es una de sus múltiples facetas y que constantemente le ayuda a enriquecerse por el calendario electoral. Ya que anteriormente, las dos primeras veces que Morena eligió dirigente estatal, él aspiró al puesto y perdió; una vez que llegó al congreso local, hay que recordar está integrado por diputados del PRI, PAN, PRD, Verde Ecologista, PT y de Morena, la gran mayoría de sus integrantes se caracterizan por ser parte una legislatura omisa y deseoso de mostrar la complicidad legislativa por consigna con el Ejecutivo estatal y es visible que no tienen temas para legislar y su desempeño es pobre, casi un adorno, y eso sí, son excesivamente voluntariosos al capricho del gobernador con temas como el de la deuda pública, ya que se la autorizan de espaldas a los ciudadanos y, es más que obvia la complicidad de diputados del PT, quienes, además no llegaron por méritos propios, sino por la alianza de su partido con Morena. Pero a la menor provocación han demostrado de que están hechos, su desempeño como diputados tiene el signo que huele a corrupción y han votado alegremente iniciativas silvanistas.

Así que, hay que recordar una vez más, que al inicio de esta legislatura, Ramírez Bedolla fue coordinador de los diputados de Morena y el ejemplo de cordura, madurez y liderazgo, si es que la tuvo, en un santiamén la despilfarró, y así, sucesivamente es la carta de presentación de los coordinadores que lo sucedieron de Morena, hasta el día de hoy. En el caso de Ramírez Bedolla, prefirió corregir su amistad personal con el gobernador que consolidar un desempeñó ejemplar. Ahora vuelve la mirada a la ciudad de Morelia, como si ésta fuera la segunda ventanilla de oportunidades. Pero hay que recordar que ha tenido en sus manos momentos claves para desempeñar un buen papel en Morena pero siempre le falta liderazgo, congruencia, sobre todo, oficio y madurez política.

Más allá de que Iván Pérez Negrón es otro de los que quieren (Iván Arturo Pérez Negrón Ruiz nombre completo), primero hay que identificar su nombre plenamente y de su paso por administraciones priistas, decir que es un ejemplo para comprender algo de ese pasado político y decir que no es exactamente es un modelo político que haya que resaltar como ejemplo de congruencia en los ideales de la izquierda mexicana. Hoy día es diputado federal y llegó por la alianza que su partido conservador y ya desaparecido (Encuentro Social) realizó con Morena. Su mejor carta es que quiere, igual que su abuelo, ser presidente municipal de Morelia y para ello se ha plegado a Morena tal vez con la venía del dirigente nacional Mario Delgado, y con el apoyo de algunos grupos en la ciudad más bien conservadores, y lanza el guiño, para ir cerrando ciclos en Morena o abrir otro, para buscar de alguna forma u otra, acomodo político.

Ahora, más allá de la rimbombante semblanza de claroscuros de Juan Carlos Barragán en la política y la administración estatal, por su cercanía con Silvano Aureoles Conejo, primero, en puestos menores y de acuerdo a su nivel de hacer más bien grilla, lo impulsaron, para que intentara hacer política y de alguna forma se congraciaron con él para que escalara diferentes espacios durante los últimos años: 2014-2020, hasta que finalmente ingresa al segundo círculo del gabinete, el mismo que rodea al gobernador, para salir finalmente al encuentro de nuevos espacios electorales, pero acercándose a Morena, y así continuamente, si no es aquí entonces allá o en este, o en algún otro espacio y seguir buscando acomodo: quedará en el recuerdo como con el paso que tuvo como regidor, años atrás, donde lo sobresaliente fueron los manotazos en la mesa y peroratadas, lanzadas en público o sesiones de Cabildo, para llamar la atención del entonces alcalde Fausto Vallejo Figueroa. Por lo mismo, no hay que perder de vista otro “interesado” como el ex perredista Carlos Torres Piña, es de quien no hay que perder de vista que, antes del 2018, era uno de los políticos que daba rueda de prensa con un discurso anti-obradoristas y lo descalificaba al más puro estilo prianperredismo, además de ex integrante de los “chucho” y es el que se anotó también para la gubernatura y partidario de esa religión política: la de una “izquierda moderada y negociadora”, hoy día, públicamente simula estar distanciado de Silvano Aureoles Conejo, pero con el mismo estilo de hacer política, con la misma escuela, es así, ahora buscando la candidatura por Morelia.

Finalmente, debo decir que en entrega posterior aproximaremos un análisis más detenido y revisar las aspiraciones políticas de algunos de estos posibles candidatos, o del que se convierta en el abanderado por la alcaldía de Morelia. Para esto, hay que revisar su plan de trabajo (si lo tiene) y su capacidad de convocatoria entre los ciudadanos, desde luego, y revisar asimismo su oficio político, así como la congruencia de su trayectoria y lo que ha realizado desde Morena, porque implica que vayan de la mano, para mejorar la ciudad de Morelia y contribuir al triunfo electoral de Morena y su candidato por la gubernatura de Michoacán.