Un domingo sin novedad

Pese al decreto gubernamental de suspender toda actividad no esencial, en el templo de La Cruz, en Morelia, en ningún momento se limita el acceso a los creyentes que acuden con más fe que miedo al contagio de la COVID-19

Fotos: Andrea Hernández.

Las campanas que llaman a misa repicaron sin novedad este domingo, anunciando que la celebración se realizaría con regularidad pese a la instrucción gubernamental de suspender toda actividad no vinculada a la salud, la alimentación o a la seguridad, los días domingos.

Pese a que la Arquidiócesis de Morelia anunció que las misas dominicales se celebrarían a puerta cerrada, en el templo de La Cruz el acceso no se limita en ningún momento. Los creyentes acuden al llamado a la celebración eucarística con más fe que miedo al contagio de la COVID-19.

El uso de cubrebocas y de gel antibacterial son medidas adoptadas por la gran mayoría, quienes no lo hacen son invitados por otros asistentes al recinto religioso al uso de los elementos que abonan a limitar la propagación del virus.

“Oremos para que el Señor nos dé la sabiduría de seguir cuidándonos y salir de esta situación que nos aqueja a todos, pronto»

Al interior del lugar la sana distancia se mantiene lo mayormente posible, pero el aforo del 25 por ciento también es rebasado en algunos de los horarios de las celebraciones que se realizan, más consecutivas el día domingo, “día del Señor».

En el sermón y el mensaje del reconocido padre Miguel, el llamado al cuidado, a la conciencia social y a las prácticas de prevención de contagio de la COVID-19 salen a relucir. “Oremos para que el Señor nos dé la sabiduría de seguir cuidándonos y salir de esta situación que nos aqueja a todos, pronto».

La liturgia se sigue conforme a protocolo, se evita el contacto entre fieles y de estos con el párroco en todo momento, pero no faltan los apretones de manos entre algunos fieles cuando se desean la paz entre ellos.

El único anuncio dado a conocer en la misa de mediodía es el cambio de horario en la última celebración dominical, la cual se realiza a las 19:30 horas pero “a partir de hoy en ocho será a las seis, porque luego más tarde ya no hay transporte para que quienes vienen a misa a esa hora puedan regresar a sus casas». De la prohibición de actividades después de las 19:00 horas entre semana y a lo largo del domingo, nada se dice.

Las bendiciones, los buenos deseos y anhelos de esperanza para librar lo mejor posible la pandemia, se sellan al finalizar la misa, con un acto que de nuevo “rompe» las normas de la sana distancia, pero que para muchos es la forma de sentir cercanía con el guía espiritual, un fraternal choque de puños.