Elecciones en Ecuador. Lenin Moreno, el gran perdedor

5 de febrero de 2021

Para Fabián Campos Hernández la política ecuatoriana no se encuentra en un buen momento y la siguiente administración todavía es un misterio. Pero, dice, el veredicto es inapelable: los ecuatorianos le cobraran la factura a Lenin Moreno

Este domingo se llevarán a cabo las primeras elecciones del año en América Latina y el actual presidente de Ecuador es el gran perdedor. Vicepresidente de la república durante dos primeros mandatos de Rafael Correa, Lenin Moreno fue reconocido nacional e internacionalmente por su impulso a las políticas de inclusión y protección a las personas con capacidades diferentes. Incluso siendo nombrado delegado de la ONU para atender este tema durante la última etapa del correísmo. Impulsado por el troskista Movimiento de Izquierda Revolucionaria, Lenin Moreno fue designado por Rafael Correa como candidato de la Revolución Ciudadana a la presidencia.  

Como candidato se enfrentó a Guillermo Lasso, un banquero neoliberal cercano al Opus Dei, a quien venció en segunda vuelta. Como presidente se esperaba que diera continuidad a las políticas antineoliberales implementadas durante la Revolución Ciudadana. Pero también que rectificara aquellas medidas que habían llevado a la fractura y enfrentamiento entre Rafael Correa y el movimiento indígena. Ninguna de esas dos se cumplió.

Al tomar posesión, bajo el pretexto de la lucha contra la corrupción en la administración pasada movilizó bajo la mesa las denuncias al respecto e impulsó un referéndum para eliminar la reelección indefinida e imponer la “muerte política” de los responsables de estos actos. Todo en una maniobra para liberarse del peso de la figura política del presidente ecuatoriano con mejores calificaciones de las últimas cuatro décadas. Esto, inicialmente, fue acompañado de un acercamiento con la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) y su partido político Pachakutik.

 Cuando decidió eliminar la legislación tendiente a regular el comercio internacional; flexibilizar las leyes laborales para beneficiar a los empresarios nacionales y extranjeros; otorgar el perdón a quienes tenían prohibida la actividad económica en el país acusados de defraudación; y redujo la carga impositiva a los grandes capitales, todo estaba claro, Lenin Moreno significaba el regreso del neoliberalismo a Ecuador.

En 2018, la reducción a los subsidios a los combustibles, y otras medidas que afectaban las políticas sociales de la administración de Rafael Correa, dieron como resultado el inicio de fuertes protestas sociales, especialmente desde la CONAIE y los pueblos indígenas. La represión policial y militar, en medio de estados de excepción, propició una fuerte polarización social que marcó el año 2019 y que se reflejó en la caída en picada de la popularidad de Lenin Moreno.

En materia internacional, Lenin Moreno decidió salirse del ALBA y alinearse con Estados Unidos y su política económica para América Latina. En ese sentido, buscó la integración de Ecuador a la Alianza del Pacífico, el proyecto sucedáneo de la Iniciativa de las Américas de George Bush. En lo político se unió a los países del Grupo de Lima para reconocer a Juan Guaidó y buscar sacar del poder a Nicolás Maduro.

Lenin Moreno tuvo un acercamiento profundo con Colombia y los grupos paramilitares y de narcotraficantes cercanos al expresidente Álvaro Uribe y su sucesor Iván Duque. A lo largo de su mandato reiteradamente ha hecho acusaciones de que Rafael Correa financiaba y protegía el terrorismo al apoyar a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). En otro flanco de ese mismo tema, se ha negado a aceptar la responsabilidad del estado ecuatoriano en la lucha contrainsurgente extraterritorial que lleva a cabo el gobierno colombiano. Especialmente en lo que se refiere a la masacre de Sucumbiós.

El año 2020 no fue mejor para Lenin Moreno. La pandemia por la COVID-19 afectó fuertemente a una población que vio disminuidas sus oportunidades debido a las medidas neoliberales implementadas por el gobierno. Escenas dantescas de ecuatorianos muertos en las calles por el nuevo virus se propagaron por el mundo. Según el Centro Johns Hopkins de la Universidad de Washington, al 4 de febrero de 2021, Ecuador presenta más de un cuarto de millón de contagiados y casi 15 mil defunciones. La pésima elección de medidas para combatir la pandemia tiene como resultados los niveles más bajos de aprobación a su mandato. El próximo domingo es probable que Andrés Arauz, otro exintegrante del gabinete de Rafael Correa, gane la presidencia a su más cercano contrincante, el banquero neoliberal Guillermo Lasso.

El 7 de febrero, más que votar por un proyecto político, los ecuatorianos votaran en contra de Lenin Moreno y el neoliberalismo. Andrés Arauz no ha presentado un programa político robusto y buena parte de su campaña se centra en el respaldo del exmandatario, a quien el candidato lleva a todas partes en una figura de tamaño natural.

La política ecuatoriana no se encuentra en un buen momento y la siguiente administración todavía es un misterio. Pero el veredicto es inapelable. Los ecuatorianos le cobraran la factura a Lenin Moreno. Y eso debilitará mucho más a una replegada derecha latinoamericana encabezada por Jair Bolsonaro.

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