Los recursos hídricos

8 de abril de 2021

Para Arturo Chávez Carmona una política de educación ambiental para el ahorro de agua y su gestión integral se ve como necesaria para los próximos administradores en turno

La precipitación media en el estado varía entre los 400 a 2 000 milímetros anuales, registrándose los valores más bajos en la franja central de las cuencas Río Tepalcatepec y Bajo Río Balsas. En las Cuencas de la Subregión de Planeación Costa de Michoacán predominan precipitaciones entre 800 a 1 200 mm/año; y en el norte del estado, en las cuencas de la zona hidrológica Lerma-Chapala, la precipitación varía desde los 600 hasta los 1 200 mm/año. El 89 por ciento de la lluvia ocurre de junio a octubre.

Entre los principales ríos del estado destacan por su longitud e importancia regional el Balsas y el Lerma. El primero con orígenes en los estados de Tlaxcala y Puebla, drenando parte del estado de Oaxaca, Guerrero, México y una gran superficie de Michoacán (55.5 por ciento) Los principales afluentes del Balsas son los ríos: Tacámbaro, Cupatitzio, El Marqués y Tepalcatepec. En el caso del Río Lerma, éste se origina en la sierra del Nevado de Toluca, en el estado de México, drenando una porción de éste estado, así como de Querétaro, Guanajuato, Jalisco y Michoacán (26.3 por ciento de su superficie), vertiendo sus aguas finalmente en el lago de Chapala. Entre sus principales afluentes se tienen el Río Angulo y el Río Duero.

En la cuenca cerrada de Lago de Cuitzeo se encuentra el Río Grande de Morelia, que escurre en dirección noreste, y el Río Queréndaro. Ambos descargan sus aguas directamente al Lago de Cuitzeo. El resto de la superficie del estado (18.2 por ciento) corresponde a las Regiones Hidrológicas Armería-Coahuayana y Costa de Michoacán, donde se localizan ríos de longitud relativamente corta, destacando el Coahuayana, Coalcomán y Nexpa.

Por otra parte, en el estado existen 118 presas y 143 bordos, además de varios lagos, entre los que destacan por su tamaño: Chapala, Cuitzeo y Pátzcuaro. Las presas fueron construidas para diferentes fines, como: el riego agrícola, generación de energía eléctrica, control de avenidas y agua potable. El 85.7 por ciento de la capacidad de almacenamiento se encuentra en la cuenca Bajo Río Balsas, donde la Presa Adolfo López Mateos (Infiernillo), localizada en los límites con el estado de Guerrero, cuenta con una capacidad de total 12 000 hm3 que corresponde a 80.5 por ciento de todo el volumen de almacenamiento estatal, sin considerar los embalses naturales.

Michoacán cuenta con 21 acuíferos, que concentran una recarga de 1 946.9 hm3 /año. De acuerdo con la información oficial de la CONAGUA, correspondiente al año 2002, de los 21 acuíferos, ocho se encontraban sobreexplotados. De estos últimos, resaltan los acuíferos Pastor Ortiz-La Piedad y Ciudad Hidalgo-Tuxpan como los casos más severos, repercutiendo negativamente en los costos de extracción, por el abatimiento en los niveles de agua en los pozos profundos; lo que en algunos casos se traduce también en hundimientos en las zonas urbanas, afectando las edificaciones. Esta situación pone en riesgo el abasto de agua a la población, que utiliza primordialmente este tipo de fuente por presentar una mejor calidad. Destaca el caso del acuífero Morelia-Queréndaro y Lagunillas-Pátzcuaro, donde se estima que la población de las localidades de Morelia y Pátzcuaro, continuará creciendo por lo menos en el horizonte al 2030. El volumen total sobreexplotado es de 225.4 hm3 /año, en tanto, que el disponible es de 608.7 hm3 /año.

La condición generalizada de las cuencas es de déficit, lo que indica que existe un grave problema de sobreexplotación. Oficialmente, sólo la cuenca de Pátzcuaro cuenta con volumen disponible (8.1 Mm3 /año); sin embargo, la disminución de niveles que presenta el lago en los últimos años parece indicar que la situación es también de déficit, tal como se muestra en el balance realizado en el marco del “Programa para la Recuperación Ambiental del Lago de Pátzcuaro”, que para el año 2005 se estimó un déficit de -10.26 hm3 y para el 2006 un volumen disponible de 3.77 hm3 . Todas las cuencas, a excepción del Bajo Río Balsas (18-L), están clasificadas en condición de déficit. El volumen disponible de 10 859 hm3 /año se localiza aguas abajo de la presa “La Villita”, prácticamente en la descarga del Río Balsas hacia el mar, lo que dificulta enormemente el aprovechamiento de estos volúmenes. Es importante mencionar que tan sólo en el territorio de Michoacán, donde las cuencas de esta región generan un escurrimiento de 5 632 hm3 /año, actualmente se tiene concesionado sólo 48 por ciento del volumen; por lo que el 52 por ciento restante corresponde a la reserva de agua para el sector eléctrico.

En las siete cuencas que comprenden las Regiones Hidrológicas Coahuayana y Costa de Michoacán existe un volumen disponible de 1 879.22 hm3 /año, equivalente al 90 por ciento del escurrimiento virgen. Por ello, estas cuencas representan una oportunidad para reorientar el desarrollo hacia estas zonas, que además se identifican como las más desaventajadas, desde el punto de vista social y económico.

Los sistemas de alcantarillado municipales y las industrias, principalmente, descargan agua residual a los cuerpos receptores (ríos, lagos o mares) más cercanos sin el tratamiento adecuado ocasionando su contaminación. Esto provoca la degradación de los ecosistemas acuáticos, que resultan de gran importancia para el saludable equilibrio del medio ambiente, afectando en gran medida la disponibilidad real del agua y limitando el potencial de desarrollo hídrico, como el uso doméstico, la pesca o la agricultura. Otro problema relacionado es la inadecuada disposición de los residuos municipales, los cuales además de provocar efectos negativos en los ecosistemas, pueden afectar seriamente la salud de la población; entre otras causas, porque generan escurrimientos altamente contaminantes que pueden llegar a las fuentes de agua superficial y subterránea. En la entidad se tienen 321 tiraderos municipales, donde la gran mayoría no cumple con la normatividad establecida para tales propósitos.

También el uso indiscriminado de agroquímicos en la actividad agrícola (fertilizantes y plaguicidas) representa otro riesgo de contaminación de las fuentes de agua. En el caso de los plaguicidas, los residuos generados representan un severo riesgo a la salud de la población por ingestión directa de fuentes de agua, o indirecta, por consumo de productos agrícolas o acuícolas. Así mismo, el arrastre de fertilizantes provoca un crecimiento excesivo de flora acuática, como el lirio, que a su vez provoca una excesiva evapotranspiración de los cuerpos de agua y su desecación.

Para monitorear la calidad en las principales corrientes y cuerpos de agua a nivel nacional, la CONAGUA, cuenta con la Red Nacional de Monitoreo de agua superficial, con el propósito de recolectar información suficiente para evaluar la evolución de la calidad del agua, y en su momento examinar el desempeño y cumplimiento de las acciones de saneamiento en alguna región o localidad. En el estado de Michoacán se cuenta con un total de 46 sitios de monitoreo, que en 2006 presentaron los siguientes porcentajes de acuerdo con el rango de calidad. En las cuencas del Río Lerma se obtuvo calidades de aceptable en términos de DBO (demanda bioquímica de oxígeno) y buena calidad según los parámetros de DQO (demanda química de oxígeno). En la cuenca Lago de Cuitzeo se tuvieron resultados en su mayoría de contaminada, y algunos de aceptable. Mientras que en el Lago de Pátzcuaro las acciones de recuperación y conservación han empezado a dar resultado, según los sitios monitoreados que mostraron calidades de aceptable y buena calidad.

En las cuencas del Balsas los efectos de la contaminación se amortiguan con mayor eficiencia por el gran volumen de los ecosistemas acuáticos, sin embargo es necesario aumentar los puntos de monitoreo para tener un panorama más claro de todas las corrientes y cuerpos de agua importantes. Los sitios en la desembocadura del Río Balsas evidencian los efectos de la contaminación por las descargas de aguas residuales de las industrias ubicadas en esta zona; los resultados indican algunos sitios con calidad de fuertemente contaminada, según la DQO. El agua del Lago Zirahuén, otro de los lagos más importantes del estado, mostró calidades de buena a excelente.

El estado presenta un grave problema de deforestación, que oficialmente se estima en aproximadamente 53 340 hectáreas anuales. De las regiones con mayor deforestación son las cuencas Río Duero, Paracho-Nahuatzen y Río Cupatitzio. Un poderoso estímulo económico que propicia indirectamente la deforestación en esta última cuenca es la rentabilidad económica del cultivo de aguacate. En la entidad se han detectado ocho zonas críticas en cuanto a la afectación de la tala clandestina y sobreexplotación se refiere, mismas que abarcan 48 municipios. Los que cuentan con planes para el manejo de los recursos forestales son Charapan, Cherán, Chilchota, Los Reyes, Nahuatzen, Nuevo Parangaricutiro, Paracho, Peribán, Tancítaro, Taretan, Tingambato, Uruapan, y Ziracuaretiro, con una superficie global del orden de 460 mil hectáreas.

La presión que genera la producción de bienes y servicios ha intensificado la pérdida y deterioro de los ecosistemas terrestres por el cambio de uso del suelo. Las actividades que mayormente provocan este cambio en el uso del suelo son la agricultura y la ganadería; le siguen en importancia el crecimiento urbano y de la infraestructura de comunicaciones y otros servicios. Como consecuencia de la pérdida o degradación de estos ecosistemas, se altera su funcionamiento y sus interacciones con la atmósfera y los ecosistemas acuáticos, se modifican los ciclos biogeoquímicos y se reducen o extinguen poblaciones de especies sensibles.

La degradación del suelo está ligada al deterioro de los cuerpos y corrientes de agua, repercutiendo en el potencial productivo y en los ecosistemas. Se estima que 51.4 por ciento de los suelos de Michoacán presentan fuertes problemas de erosión, con niveles clasificados de altos a severos; el 19.10 por ciento presentan problemas moderados de erosión y el 29.43 por ciento con ligeros a nulos problemas de erosión. Entre los principales problemas de degradación de suelos se tiene la erosión hídrica con pérdida de suelo superficial, que entre otros impactos provoca el arrastre excesivo de sedimento a los cauces de los ríos y cuerpos de agua, disminuyendo su capacidad de conducción y almacenamiento, respectivamente. Además, el suelo desprotegido disminuye la capacidad de infiltración de agua al subsuelo y la correspondiente recarga de los acuíferos, provocando avenidas más intensas en las corrientes, situación que incrementa las probabilidades de desbordamiento e inundación.

La demanda de agua potable de Morelia pudiera incrementarse a 4.3 m3 /s en 2030 (134.5 hm3 /año) en caso de mantener su mismo nivel de eficiencia física. Por otro lado, la oferta de agua estimada según sus fuentes locales, entre el manantial La Mintzita, otros manantiales, los pozos profundos y la presa Cointzio, es de 4.1 m3/s. Algunas alternativas para cubrir su creciente demanda son las siguientes: Alternativa 1.- Eficientar su sistema de agua potable, estimándose una recuperación de hasta 24 hm3 /año (0.8 m3 /s) logrando una eficiencia de 80 por ciento, siendo actualmente de 58%. Este volumen recuperado sería suficiente para cubrir sus demandas al 2030. Alternativa 2.- Intercambio de agua residual tratada por agua de primer uso del sector agrícola. En este caso el volumen potencial que puede intercambiarse actualmente es de 0.98 m3 /s, que pudiera incrementarse gradualmente hasta 2.2 m3 /s en 2030. Alternativa 3.- Comprar derechos al DR 020 Morelia-Queréndaro y/o las Urderales de la Cuenca 12-R Lago de Cuitzeo, lo cual puede hacerse bajo dos vías, la primera disminuyendo la superficie de riego, y la otra, eficientando el uso en este sector. Esta última opción permitiría recuperar hasta 121 hm3 /año, equivalentes a 3.8 m3/s.

El agua será, es, el recurso natural limitante para el crecimiento económico de la cuenca del Lago de Cuitzeo, donde esta Morelia, así como para el crecimiento de vivienda, industrias y otros servicios en el estado. Una política de educación ambiental para el ahorro de agua y su gestión integral se ve como necesaria. Los próximos administradores en turno tendrán la palabra.

Elaborado en base a datos y texto de Programa Hídrico Visión 2030 del Estado de Michoacán de Ocampo Comisión Nacional del Agua, julio de 2009.