Ácidas sorpresas

21 de junio de 2021

«Shiva Baby», debut de la cineasta canadiense Emma Seligman, es una obra en exceso divertida y honesta, maravillosa y audaz

¡Caray, qué buena película es Shiva Baby (2020), el debut de la cineasta canadiense Emma Seligman! Con un formidable trabajo de la actriz protagonista, Rachel Sennott, como una joven bisexual judía, se trata de un largometraje intenso, divertido y muy bien realizado sobre el transcurso de un velorio (shiv’ah) en el que Danielle (Rachel Sennott, extraordinaria) se topa con su ex novia y con su actual sugar daddy, uno de sus amantes.

Con un guión impecable, la cinta resulta delirante por momentos, caótica, con una atmósfera insoportable a veces, no exenta de gracia y de ansiedad ante el cúmulo de mentiras y secretos que se descubren durante el sorpresivo y forzado encuentro -y desencuentro- entre la chica y su amante, ex amante, familiares y amigos.

Se trata de una impecable y ácida comedia que pone a flote el conflicto de identidad de la protagonista; tropiezo tras tropiezo, en chispeantes escenas se muestra cabalmente la tensión y el choque emocional de Danielle al confrontar sus contradicciones.

Toso ello hace que Shiva Baby sea una obra en exceso divertida y honesta, maravillosa y audaz. Una joyita.

Está en Mubi, y si no tienen suscripción quizá llegue a la cartelera comercial o en el FICM, pero no se la pierdan.