«Cruela» y el fastuoso despliegue de una estética

29 de junio de 2021

Para Víctor Rodríguez, la película de Graig Gillespie es una buena comedia de aventuras, con algunas escenas delirantes por su extravagancia y glamur, con el añadido de buenos apuntes de humor vitriólico

Con la novedad de que fui a ver Cruella (2021), de Graig Gillespie, y me gustó. Pese a algunos altibajos en su trama, extensa y disparatada, la película se deja ver por varias razones. Es muy atractiva visualmente, con un gran trabajo de diseño de producción y de arte, especialmente en vestuario y maquillaje. Muestra también un fastuoso despliegue de una estética entre punk y new romantic, en el Londres de finales de los sesenta y principios de los setenta. Cosa aparte es la banda sonora, espectacular a todas luces (Queen, The Rolling Stones, The Doors, The Clash, Deep Purple, Supertramp y Florence + The Machine, entre otros). Quizá lo mejor está en el duelo de actuaciones entre dos grandes Emmas: Thompson y Stone, especialmente esta última me parece que borda un personaje muy convincente, una mezcla entre Nina Hagen y David Bowie, con un guiño forzado al ‘Joker’ de Joaquin Phoenix.

No deja de llamar la atención el hecho de que la película rompe con el estándar de los live-action de los clásicos animados de Disney, que definitivamente se sale de su zona de confort con esta adaptación, en la que todos los personajes son villanos, o antiheroínas, para ser más precisos. Al igual que el Batman de Tim Burton, esta cinta ahonda en los orígenes de la protagonista, basada obviamente en el personaje Cruella De Vil, del cuento de Disney Los 101 dálmatas, y eso la dota de un tono oscuro y tortuoso.

Es entretenida, sin duda, y quizá excesiva en su duración (137 minutos). Pero se trata de una buena comedia de aventuras, con algunas escenas delirantes por su extravagancia y glamur. Contiene, además, buenos apuntes de humor vitriólico y una dosis interesante del peculiar conflicto interno de Cruella con su madre. Este ajuste de tuerca le aporta al fin el suficiente interés como para recomendarla, aunque evidentemente no es para niños/as pequeños/as. Bien vale la caja de palomitas y los inefables nachos. Está en cines.