El derecho a la vida

29 de junio de 2021

Arturo Chávez Carmona nos dice que falta aún mucho recorrido como seres humanos para ejercer los derechos humanos y dilucidar si el respeto a la vida termina donde empieza nuestra responsabilidad

Foto: Wendy Rufino

Lo vivo, lo viviente, es un fenómeno en la Tierra del que forma parte la especie humana, como las plantas, los demás animales y los microbios. La esfera de lo social que inventaron las sociedades humanas como consecuencia de una evolución histórica de clanes a estados nación, conformó dominios de gobierno desde los aristocráticos hasta democráticos. El respeto por la vida de los demás era poco validado ante las rivalidades manifiestas en guerras, entre tribus primero después entre naciones y regiones continentales. Los conquistadores contra los pueblos originarios en América, los europeos conquistando pueblos asiáticos y del Norte de África, la India liberándose de Gran Bretaña por la vía del acuerdo y la no violencia. Y en todo esto se alegaban derechos, derechos al territorio para conformar nuevas naciones, derechos a los recursos naturales, a la soberanía de los pueblos sobre su territorio y riqueza. Independencia, libertad, fraternidad, libertad como derechos humanos, respeto por la integridad de las personas, derecho a la vida pues.

Es curioso como ahora de pronto nos enfrentamos a la confrontación o intersección de los ámbitos de ciertos derechos, o a la primacía de algunos derechos sobre otros. No cabe duda para nadie medianamente informado que los Derechos Humanos, con mayúsculas tienen primacía sobre los demás. Y cuáles son estos derechos humanos. “Los derechos humanos son normas que reconocen y protegen la dignidad de todos los seres humanos. Estos derechos rigen la manera en que los individuos viven en sociedad y se relacionan entre sí, al igual que sus relaciones con el Estado y las obligaciones del Estado hacia ellos. Las leyes relativas a los derechos humanos exigen que los gobiernos hagan determinadas cosas y les impide hacer otras.” Leemos en la web de UNICEF. Actualmente es mayormente aceptado clasificar los derechos humanos únicamente en civiles, económicos, sociales, culturales y ambientales.

El primero de ellos es el Derecho a la Vida, “Toda persona tiene derecho a que su vida sea respetada. Este derecho debe conceptualizarse en dos sentidos: a) Como una obligación para el Estado de respetar la vida dentro del ejercicio de sus funciones; b) Como una limitación al actuar de los particulares, para que ninguna persona prive de la vida a otra.” No se incluye a la vida en naturaleza, la diversidad biológica, esto se considera en los derechos ambientales.

Y pasamos en nuestro hilo discursivo a los Derechos Sexuales y Reproductivos, “Toda persona tiene derecho a que sea respetada su identidad de género y a ejercer su sexualidad con plena libertad, seguridad y responsabilidad. Las personas tienen el derecho a decidir de manera libre e informada el número de hijos que deseen tener y el espaciamiento de estos.” Y la ultima cita es lo que corresponde al Derecho a la Salud, “Toda persona tiene derecho a la protección de la salud; si las personas hacen uso de los servicios de salud tienen el derecho de obtener prestaciones oportunas, profesionales, idóneas y responsables. El Estado otorgará servicios de salud a través de la Federación, Estados y Municipios de acuerdo con lo establecido en la ley.”

En principio la vida humana tiene primacía en el derecho que protege a esta. Y el derecho ambiental no solo protege a la vida en naturaleza, sino el derecho de generaciones venideras a disfrutar de los beneficios que brinda lo viviente. Cuando escuchamos el problema de donde comienza la vida en un ser humano, entre los partidarios del aborto o los contrarios a este como derecho, se busca en esencia proteger la vida desde la concepción, desde que el ser viviente es cigoto, ovario fecundado por un espermatozoide, ya después será mórula, embrión, feto. ¿Un ser en este nivel de organización está vivo? el tema es si su vida tiene o no derecho a ser defendida.

El derecho a ser defendida ante el derecho a la salud no solo física también psicológica de una mujer, de una niña embarazada por abuso o violación. Planteado asi estamos por el derecho a la salud. Que implica defender la integridad de la vida humana en juego de una mujer violentada, que no desea alumbrar el fruto de ese acto de canallas. Pero tendré que decir que no es el caso de mujeres jóvenes que, por un descuido, por una decisión de uso de su cuerpo, se embarazan y al otro día o semana o mes, deciden no tener el producto de un acto inconsciente e irresponsable. “Toda persona tiene derecho a que sea respetada su identidad de género y a ejercer su sexualidad con plena libertad, seguridad y responsabilidad.”

Falta mucho recorrido como seres humanos para ejercer los derechos humanos y dilucidar si el respeto a la vida termina donde empieza nuestra responsabilidad. Porque podemos hacerlo y somos responsables porque nuestras hijas no alumbren un producto no deseado o no conveniente en una etapa de sus vidas, ya sea porque bloquea su formación o el “proyecto de vida” que hay para ellas. No asumimos que la reproducción es un privilegio de lo viviente, que es la única ruta de heredar lo aprendido y de poco a poco evolucionar como especies. Y esta evolución no quiere decir siempre que sea para mejorar. Pareciera que aquí la ética se cruza con la política. Y el derecho como disciplina social, con las leyes de una naturaleza que pese a todo se reproduce. ¿Qué si soy partidario de la despenalización del aborto? Sí. Pero también soy partidario de que la responsabilidad cruce las decisiones de todos nuestros actos.