Los “viejos”

5 de junio de 2021

Esta vez, Sonia Iglesias y Cabrera nos platica sobre esa clase de sacerdotes que estaban más cercanos al cazonci, personas de avanzada edad cuyas funciones eran sumamente importantes

Dentro de la antigua cultura purépecha llamábanse “viejos” a los sacerdotes que estaban más cercanos al cazonci, es decir, al jefe supremo y mandatario del imperio. Se trataba de personas de avanzada edad, de ahí su nombre, cuyas funciones eran sumamente importantes, puesto que eran los consejeros directos, que tenían la capacidad para elegir al mandatario principal y a los caciques y señores de las ciudades que conformaban el territorio tarasco.

La historia nos habla de tres viejos sacerdotes muy conocidos: Chupitani, Tecaqua y Nuriuan. Los tres eran hermanos y fungieron como consejeros de Vapeani, señor de Vayameo, y de Pauacume, también señor de Vayameo e hijo de Sicuirancha, así como del famoso Tariácuri, hijo de Pauacume, cuando se convirtió en gobernante.

Estos tres viejos educaron al señor Tariácuri, le impartieron sus conocimientos y le indicaron la manera en que debía conducirse a la muerte de su padre y tío, y cómo debía vengarlo cuando fueron asesinados. Su discurso comenzó de esta manera:

Señor Taríacuri, ya tienes descreción: trai leña para los cúes, da de comer leña a Curícaueri, porque te han hecho huérfano los isleños de la laguna, que te mataron a tu padre. Tú, ¿no le llamarás ahora padre si fuera vivo y madre? Y matárontele tu tío, hermano de tu madre y tus criados, porque tú estabas en la isla de Xaráquaro donde nasciste. Trai leña para los cúes y acuérdate desta injuria, para vengalla, en los tíos de tu madre. Que, si no oyeres esto y lo quisieres entender, mira que hay cu en la isla de la laguna y que sacrifican allí y allí te pondrán aspado para sacrificarte.

De los tres viejos mencionados, el más importante fue Chupitani y el que sobrevivió a sus hermanos llegando a una edad muy avanzada.

Estos tres sacerdotes pertenecían a la clase sacerdotal de los curitiecha, a los que también se les llamaba abuelos o cura, y eran los encargados de traer la leña para los templos de los dioses, realizar ceremonias, entre ellas las del matrimonio, y esparcir olores con las bolitas de tabaco que echaban a los hogares durante los ritos que se efectuaban para realizar alguna guerra.

Su importancia como sacerdotes era tal que solamente se encontraba por encima de ellos el petamuti o sacerdote mayor. El cargo que ejercían era hereditario y les era permitido contraer matrimonio. Estos viejos sabios guardaban la tradición oral de la comunidad, conocían la historia de cada uno de los múltiples dioses del panteón purépecha, así como las ceremonias que debían realizarse a cada uno de ellos. Estaban encargados de recibir a los prisioneros que los guerreros traían de las batallas que emprendían. Los recibían bailando hasta entregárselos al primer mandatario. Estos sacerdotes estaban encargados de dirigir las danzas en las ceremonias, a la vez que danzaban con la imagen de los dioses a cuestas. A veces se vestían con la piel de los sacrificados en los bailes ceremoniales. También era parte de sus funciones llevar cargando la imagen del dios a las guerras que tuvieran lugar en un momento dado.

Los viejos tenían a su cargo la educación de los hijos de los señores importantes. Tener viejos en la casa constituía un privilegio que los dioses habían otorgado solamente a los principales señores. Asimismo, fungían como mandatarios interinos cuando algún cacique de algún pueblo debía ausentarse, o bien cuando moría y había la necesidad de elegir a otro. Por otra parte si un un cazonci moría, los viejos, junto con algunos señores, se encargaban de lavar y arreglar el cuerpo del fallecido para ser cremado.

La vestimenta de los viejos consistía en una calabaza con incrustaciones de turquesa que llevaban en la espalda, en la mano sostenían un bastón, en la cabeza portaban una guirnalda de hilo, plumas de hermosos colores y un bezote de obsidiana adornado también con turquesas. En el pecho, a manera de collar, colgaban de un hilo unas pinzas las cuales simbolizaban que eran importantes sacerdotes y de mucho poder dentro de sus funciones religiosas. Las pinzas se elaboraban con cobre con estaño o cobre con plata. Dichos atributos también formaban parte de la vestimenta de muchos dioses del panteón purépecha, como por ejemplo del dios Curita Caheri, el mensajero de los dioses y hermano de Tiripamenquanencha, quien anunció a los demás dioses la llegada de los españoles, en nombre de su hermano. Este dios llevaba la cara teñida de azul, guirnaldas en la cabeza, orejeras de palo, una manta, una pinza colgada al cuello, y portaba alas como un ave. A Curita Caheri también se le nombraba viejo.