El cobre de Santa Clara del Cobre

24 de julio de 2021

Sonia Iglesias y Cabrera con comparte esta semblanza de Santa Clara del Cobre, comunidad famosa por sus artesanías elaboradas en dicho metal

En el estado de Michoacán se encuentra situado un hermoso pueblo que lleva el poético nombre de Santa Clara del Cobre, localizado a tan sólo setenta kilómetros de la ciudad de Morelia. Debe su nombre castellano al fraile evangelizador de la orden de los agustinos Francisco de Villafuerte, fundador del Convento de Santa María Magdalena sito en Cuitzeo, quien, en el año de 1553, consiguió gracias a sus gestiones, que el pueblo llevase el nombre de Santa Clara de los Cobres. Cinco años después, tal nombre cambió al de Santa Clara de Portugal. Aun cuando siempre predominó la denominación con la que se conoce actualmente. Desde su fundación su santa patrona ha sido Santa Clara de Asís, religiosa italiana que junto con San Francisco de Asís, fundó la segunda orden franciscana de las hermanas clarisas.

En la época prehispánica, el pueblo se encontraba sometido al pago de tributo de los purépecha, y ya desde entonces se dedicaban sus habitantes a trabajar el cobre; además de la plata y el oro. Los tarascos, poco antes de la llegada de los invasores españoles, tenían bajo su control a casi toda la zona de lo que se conoce como el Occidente de México, donde se encontraban en Colima, Guerrero y Michoacán, los mayores yacimientos de cobre de Mesoamérica. Evidencias arqueológicas han demostrado que la zona purépecha era sumamente rica en cobre.

El cobre, Cu, cuyo nombre proviene del latín cuprum, a su vez del griego kypros, Chipre, es un elemento químico de número atómico 29. Su color es rojizo anaranjado. Fue uno de los metales que primeramente se utilizaron en la época prehistórica, cuya aleación con el estaño produjo el bronce. Y tanta fue su importancia que ha dado lugar al nombramiento de dos etapas culturales: La Edad de Cobre y la Edad de Bronce.

Como hemos mencionado, los purépecha antiguos conocieron este metal y con él elaboraron multitud de utensilios, tales como vasijas, punzones, hachas, figurillas, bezotes, alfileres, cascabeles, anillos, tan necesarios en la vida cotidiana.

El cobre lo obtenían las mujeres indígenas recogiendo las piedras de las minas, se molía en morteros que se llevaban cerca de los yacimientos y se le quitaban los pedazos que no eran de cobre. Ya molido, los fundidores lo ponían en un crisol junto con carbón; o bien, en pozos que recubrían de tierra: revestido con una mezcla de barro y cenizas e intensificaban el calor soplando a través de unos tubos de caña. (Cf. Las minas de cobre de Michoacán) A veces había que fundir varias veces para que el metal estuviera listo. Cada trabajador de la fundición obtenía un lingote de cerca de 17 centímetros por 3.5 por día. Según nos informa José Alfredo Uribe Salas en un artículo de su autoría: …es decir, 4,25 kilogramos de peso. En un mes la producción de un fundidor sería con estaño y con en teoría, siguiendo este ritmo de producción, de 30 tejuelos, alrededor de 128 kilogramos. Una cuadrilla de diez fundidores produciría al mes 1.300 kilogramos de cobre.

El trabajo con el cobre incluyó aleaciones de cobre con arsénico, cobre con plata, y cobre con arsénico y estaño. Uribe Salas añade que El cobre y sus aleaciones se utilizaban para hacer objetos que eran moldeados por fundición, utilizando la técnica de fundición a la cera pérdida, como también para objetos que eran martillados tanto en caliente como en frío. Los objetos fundidos a la cera pérdida más importantes eran las campanas. Aparecen en variedad de diferentes tamaños y tipos. Los objetos martillados en caliente y frío incluyen anillos, hachas, azadones, anzuelos, agujas de coser y pinzas de varios tipos.

Hoy en día Santa Clara del Cobre es famosa por sus artesanías elaboradas en dicho metal, y muchos de sus artesanos han obtenido premios nacionales importantes. Como es el caso de Jesús Pérez Ornelas quien dirige un taller familiar y cuyos trabajos son conocidos en gran parte del mundo.

En Santa Clara se encuentra el famoso Museo del Cobre, en el cuál se exhiben las más bellas y sorprendentes piezas del arte popular. Asimismo, en el Museo existen varios talleres de aprendizaje.