Fray Martín de la Coruña, el apóstol de Michoacán

17 de julio de 2021

Sonia Iglesias y Cabrera nos relata la historia de Martín de la Coruña, quien formó parte de los primeros doce apóstoles franciscanos que llegaron a México al inicio de la conquista

Iglesia de San Martín, en Coruña del Conde

Martín de la Coruña vio las primeras luces justamente en La Coruña, España, en 1484. Formó parte de los primeros doce apóstoles franciscanos que llegaron a México al inicio de la conquista, el 13 de mayo de 1524, y a los cuales se les conoce como Los Doce Apóstoles de Nueva España o Los Doce Apóstoles de México. Su tarea principal consistía en evangelizar a los indígenas. Estos frailes recibían el nombre de Fray Martín de Valencia, Andrés de Córdoba, Juan de Palos, Francisco Jiménez, Juan de Ribas, Luis de Fuensalida, García de Cisneros, Toribio de Benavente, Antonio de Ciudad Rodrigo, Juan Juárez, Francisco de Soto y Martín de Jesús este último llamado también Martín de la Coruña.

Nuestro fraile evangelizó en 1525 en Michoacán, poco después en la región de Tehuantepec, y exploró junto con el capitán Cortés la Nueva Galicia, fue nombrado superior del convento en la ciudad de Cuernavaca y, más tarde, regresó a Michoacán para seguir con su labor evangelizadora.

En el importante poblado de Tzintzuntzan, fray Martín fundó el primer convento de Michoacán, cuya construcción la hacía aparecer como si fuera una ermita, pues era muy sencilla, elaborada con adobe y techo de palma y a la que se llamó Convento de Santa Ana, en honor a la madre de la Virgen María. Para poder fundar tal convento fray Martín habló con el último cazonci, Zinzicha – ya evangelizado y llamado Francisco por bautizo, en honor a San Francisco de Asís-  con el fin de que le asignara un lugar en donde construir una iglesia y una casa. Zinzicha no puso reparos a tal petición, pues el mismo había solicitado a fray Martín de Valencia que mandase algunos religiosos para convertir a sus antiguos súbditos. Obviamente, los trabajadores que la construyeron fueron los indios sometidos, como quedó consignado en el testimonio de fray Alonso de Larrea:

Ya en este tiempo, como anteriores nuestros frailes a los demás ministros, tenían fundados conventos y cada día los iban fundando hacia el oriente, que era la Provincia del Santo Evangelio, cuando el rey de Michoacán, Sinzincha, fue en persona a México, conmovido de la noticia que tenía de los grandes ministros del evangelio, a pedirlos al santo fray Martín de Valencia, para que lo predicasen en su reyno, siendo él el primero que bajo la cerviz al yugo de su profesión, lavándose con las aguas de la regeneración y llamándose Francisco en el bautismo, por pagar las primicias con el nombre a nuestro seráfico patriarca (San Francisco de Asís) 

En tal iglesia San Martín llevó a cabo la primera misa con instrumentos musicales indígenas, según afirman algunas fuentes como la Relación de Michoacán. Acompañaban a Martín en su tarea los frailes Antonio Ortiz y Antonio de Córdoba. Sin embargo, la creencia popular afirma que la primera misa celebrada en esta modesta iglesia, la llevó a cabo Vasco de Quiroga.

La tarea de fray Martín consistía en catequizar y obligar a los indios a cumplir con los sacramentos de la religión católica, principalmente el bautizo y el matrimonio. A más de ello, el fraile, junto con sus colegas religiosos, efectuó una serie de obras sociales, pues se construyeron puentes, acueductos, caminos y escuelas para que los indios aprendiesen algunos oficios. Al mismo tiempo que aventaban al lago de Pátzcuaro dioses de oro y plata. La tarea era difícil, pues muchas veces se encontraron con la oposición de los naturales, lo cual ocasionó fuertes conflictos, muertes y la persecución de los indios. Sin embargo, la evangelización se llevó a cabo y, poco a poco, los indígenas se sometieron a la religión.

De la llegada de Fray Martín nos informa la Relación de Michoacán:

Y desde a poco hubo capítulo de los padres de San Francisco en Guaxaçingo y enviaron por guardián un padre antigüo, muy buen religioso, con otros padres, a la cibdad deMechuacan, llamado fray Martín de Jesús. Y holgáronse mucho los indios. Tomóse la primera casa en la Cibdad de Mechuacan, habrá doce años o XIII, y empezaron a pedricar la gente y quitalles sus borracheras, y estaban muy duros los indios. Estuvieron por los dejar los religiosos dos o tres veces. Después vinieron más religiosos de San Francisco y asentaron en Vicario, después en Çinápequaro y de allí fueron tomando casas. Y hízose el fruto que nuestro Señor sabe en esta gente. De tan duros como estaban se ablandaron, y dejaron sus borracheras y idolatrías, y cirimonias y bavtizáronse todos y cada día van aprovechando y aprovecharán con la ayuda de Nuestro Señor.

Fray Martín de la Coruña murió en Pátzcuaro en el año de 1552.