La revolución del norte

27 de julio de 2021

Para Arturo Chávez Carmona, la revolución del norte implantó la fuerza de los principios fundadores de instituciones que transformarían el rostro de México

Un Sur agrarista, afincado en la tierra y su cultivo, en la rebelión a la explotación de los hacendados, y un Norte donde la rebeldía se confundió también con la humillación personal. El abuso de la familia, el hambre y las haciendas del desierto entreveradas con la miseria de miles de peones, viviendo en casas de adobe, polvorientas y tristes, donde la voz de los centauros despertaba en ese tiempo cuando Francisco Indalecio Madero llamaba a los ricos rancheros a tomar el poder político, a participar en las decisiones del gobierno que estaba detentando un viejo Porfirio Díaz, mas mañoso con los años y mas cansado de tanta tinta de protesta que corría hasta trocarse en sangre.

El grupo encabezado por Ricardo Flores Magón proponía llevar a cabo una revolución no solo política, sino sobre todo económica y social. El reconocimiento del gobierno de Porfirio Díaz a Francisco I. Madero en los Tratados de Ciudad Juárez, firmados el 21 de mayo de 1911, había provocado la ruptura ideológica definitiva en el Partido Liberal Mexicano que desde 1906 se había empeñado en derrocar la dictadura de Díaz por la vía armada enarbolando el Programa del Partido Liberal Mexicano.

El Manifiesto del 23 de septiembre de 1911 es un documento redactado por la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano (Ricardo Flores Magón, Librado Rivera, Anselmo L. Figueroa y Enrique Flores Magón) que representaba una postura abiertamente anarco comunista orientada a conquistar libertad política, económica y social durante la Revolución mexicana.

La rebelión de Baja California, que se negó a reconocer los Tratados de Ciudad Juárez, había sido exterminada por los maderistas y el gobierno estadounidense en junio de 1911; y el 14 de julio los principales integrantes de la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano fueron detenidos acusados de violar las leyes de neutralidad de los Estados Unidos. En este contexto fue publicado el manifiesto en Los Ángeles, California, el 23 de septiembre de 1911 a través de las páginas del periódico Regeneración,​ declara la guerra a la autoridad, al clero y al capital e identifica la propiedad privada como la causante de la desigualdad social, por lo que propone su abolición mediante la expropiación de bienes en poder de los ricos.

. Madero fue aprehendido por orden del gobierno de Porfirio Díaz bajo los cargos de conato de rebelión y ultraje a las autoridades, y encarcelado en San Luis Potosí, donde comenzó a redactar un documento importantísimo: el Plan de San Luis. El 21 de julio de ese mismo año, Díaz, quien para entonces ya llevaba en el poder más de tres décadas, fue proclamado, una vez más, presidente de México, lo cual implicaba que seguiría gobernando el país con mano de hierro hasta el 30 de noviembre de 1916.

En la proclama del Plan de San Luis, de junio de 1910, donde redacta Madero en su artículo 3, “En México, como república democrática, el poder público no puede tener origen ni otra base que la voluntad nacional y esto no puede ser supeditado a fórmulas llevadas a cabo de un modo fraudulento”. En él llamaba a la población a levantarse en armas a partir de las seis de la tarde del 20 de noviembre de 1910, declaraba nulas las recientes elecciones para presidente y vicepresidente de la República, magistrados a la Suprema Corte de Justicia y diputados y senadores, y, por supuesto, desconocía al gobierno de Díaz. También establecía que, además de la Constitución y la leyes vigentes, el principio de no reelección del presidente y el vicepresidente, de los gobernadores de los estados y de los presidentes municipales era ley suprema de la República, “mientras se hagan las reformas constitucionales respectivas”. Sufragio efectivo, No reelección, fue el principio político que sostenía a la naciente revolución maderista.

Pancho Villa es entre los protagonistas del movimiento revolucionario que se inició en 1910 uno rodeado de leyendas y mitos, sin lugar a duda. Fiero combatiente, el general de división conocido como Centauro del Norte, nació de la peonada y de la ofensa a la dignidad humana, el caballo era parte de su arma y de su ejército, el ferrocarril el medio para movilizar tropas y artillería, los matorrales y valles desérticos el teatro de operaciones de sus numerosas y triunfantes batallas, desde Chihuahua, hasta Zacatecas.

Villa y sus seguidores, conocidos como villistas, se apoderaron de las tierras de los hacendados para distribuirlas a los campesinos y soldados. Se apoderó de trenes y, como varios generales revolucionarios, usó dinero fiduciario impreso para pagar por su causa. El 23 de junio ya de 1914, desobedeciendo las órdenes del primer jefe desplazó a la división del norte, en la batalla de Zacatecas, derrotando al general federal Luis Medina Barrón. Las discrepancias tuvieron un receso temporal con el pacto de Torreón, del 8 de julio de 1914,​ celebrado entre la División del Norte y el Cuerpo del Ejército del Noreste.

A Pancho Villa lo representaron Miguel Silva, Manuel Bonilla y José Isabel Robles; A Pablo González Garza: Antonio I. Villarreal, Cesáreo L. Castro y Luis Caballero. Se acordó que Villa presentaría disculpas a Venustiano Carranza, quién seguiría como primer jefe; a Pancho Villa se le otorgaría el grado de general de división, aunque independientemente de Álvaro Obregón y Pablo González Garza. Villa reconoció a Venustiano Carranza, pero le impuso limitantes, como asumir la presidencia interina y convocar a una Convención de generales y gobernadores revolucionarios para señalar la celebración de elecciones y formular un programa de gobierno.

Los acuerdos no fueron aceptados en su totalidad por ninguna de las dos partes. Los ejércitos revolucionarios derrotaron a Huerta, quien firma su carta de renuncia el 15 de julio de 1914.​ A pesar de la victoria, Villa estaba molesto con Venustiano Carranza, quien lo despreciaba por su reputación de bandolero, ya que nunca le concedió a la División del Norte el grado de Ejército ni a Villa el grado de general de división. Obregón se trasladó a conferenciar con Pancho Villa, pero, tratando Obregón de atacar a las tropas Villistas por un lado y lograr una alianza por el otro, es descubierto por Villa quien manda a fusilarlo,​ pero Serrano y Raúl Madero evitan que Álvaro Obregón sea fusilado aceptando las condiciones de Villa y firman un acuerdo, logrando escapar a Chihuahua y, a medio camino de la huida obregonista, Villa recibe un telegrama de Venustiano Carranza en donde este rechaza el acuerdo haciendo que Villa persiga a Obregón sin lograr alcanzarlo, lo cual origina que rompa definitivamente con Carranza.

La Convención de Aguascalientes convocada por Venustiano Carranza el 1 de octubre de 1914. El general Victoriano Huerta, quien había usurpado la presidencia en un golpe de Estado en febrero del año 1913, renunció al cargo en julio de 1914 a causa de las presiones de la Revolución Mexicana en curso y abandonó el país. Fue reemplazado por Venustiano Carranza, que deseaba discutir las políticas de su gobierno con los líderes revolucionarios, y es así como llamó a la Convención que tendría lugar. Ante la ausencia de los zapatistas (que no reconocían la autoridad de Venustiano Carranza en el gobierno) y la negativa de Francisco «Pancho» Villa para asistir a una reunión en la Ciudad de México, se acordó trasladar la Convención a la ciudad de Aguascalientes.

La convención fue un intento para conciliar las diferencias entre los «cuatro grandes» señores de la guerra que jugaron un gran papel en el derrocamiento de Victoriano Huerta del gobierno de la República de los Estados Unidos Mexicanos: Pancho Villa, Emiliano Zapata, Venustiano Carranza y Álvaro Obregón. Desde el comienzo, sin embargo, la Convención estuvo dominada por los villistas, que impusieron sus puntos de vista sobre los demás delegados. Carranza quería continuar con la Constitución mexicana de 1857, pero muchos seguidores de Villa querían un programa más radical y socialista. Carranza consideró que los convencionalistas también eran demasiado radicales cuando llegaron al tema de repartición de tierras.

La Convención se declaró soberana, eligió al general Eulalio Gutiérrez Ortiz como presidente de la República, y nombro a Pancho Villa como comandante del ejército de convencionalista, que pronto se enfrentaría al ejército constitucionalista de Carranza. Debido a los desacuerdos entre Venustiano Carranza, Emiliano Zapata y Pancho Villa, los tres se negaron a asistir a la convención y esto trajo como consecuencia pocos resultados a dicha reunión.

Después de la Convención de Aguascalientes, los recién reconciliados Pancho Villa y Emiliano Zapata entraron en la ciudad de México el 6 de diciembre de 1914, a la cabeza de un ejército de 60,000 hombres. Carranza y sus seguidores huyeron a la ciudad de Veracruz en consecuencia.

En esa vorágine Lázaro Cárdenas del Río, tras terminar su primaria en su pueblo natal Jiquilpan, y al fallecer su padre tuvo que trabajar en la Oficina de Rentas como impresor en un pequeño taller. A la edad de 18 años, en el año de 1913, se unió a la Revolución para luchar en contra del gobierno usurpador del General Victoriano Huerta. Se incorporó a las fuerzas constitucionalistas con el grado de teniente, poco a poco fue ascendiendo en la jerarquía militar. Ya con el grado de teniente coronel, convencido de que Venustiano Carranza representaba la tendencia al restablecimiento de la legitimidad constitucional, en abril de 1915 marchó a Agua Prieta, Son., para unirse al General Plutarco Elías Calles.

En 1920, secundó el Plan de Agua Prieta, conectándose a la generación sonorense y de manera personal con el General Plutarco Elías Calles. Entre 1920 y 1930 ocupó destacados cargos militares: jefe de Operaciones Militares de Michoacán, el Istmo y la Huasteca, donde tuvo la oportunidad de conocer las actividades de las compañías petroleras. En 1923 combatió la rebelión delahuertista. Ascendió a General de Brigada en marzo de 1924 y a General de División en abril de 1928. Ocupo el cargo de Gobernador del Estado de Michoacán en el mismo año.

Con el gobierno revolucionario de Cárdenas entre el 1 de diciembre de 1934 al 30 de diciembre de 1940, se pusieron en practica varias de las ideas radicales del movimiento. El reparto agrario, la expropiación petrolera, la organización de los obreros, los comerciantes, y hasta sindicatos de empresarios. Consolidó así la estructura y la gobernabilidad de la república. Su solidaridad internacional se expresó cuando acogió a familias y niños refugiados republicanos de España, huyendo de la dictadura de Franco. La creación del Instituto Politécnico Nacional, el apoyo de la labor indigenista de Manuel Gamio, su fidelidad a la vida sencilla y frugal de los pueblos indígenas, hicieron del general la encarnación misma de las mejores virtudes y principios de la Revolución Mexicana. Del Sur sin duda la proclama de la tierra y del norte la fuerza de los principios fundadores de instituciones que transformarían el rostro del país que es nuestro México.