Los sacerdotes del imperio

10 de julio de 2021

Sonia Iglesias y Cabrera nos ofrece esta semblanza sobre los antiguos sacerdotes purépechas, quienes eran los mediadores entre los seres sagrados y los simples mortales

Los antiguos sacerdotes purépecha estaban encargados de las funciones y la administración de los relativos a la religión; así pues, se encargaban de las ceremonias y los ritos que debían ofrecerse a los dioses del panteón pleno de divinidades. Por lo tanto, puede decirse que eran los mediadores entre los seres sagrados y los simples mortales.

Los sacerdotes que existían desde que llegaron los primeros chichimecas y se asentaron en territorio tarasco.

El principal sacerdote llevaba el nombre de petamuti. A sus órdenes se encontraban los demás. El petamuti era el sacerdote mayor que dirigía a los sacerdotes de menor importancia de la comunidad. Estaba encargado de supervisar que siempre hubiese leña para alimentar las fogatas que se dedicaban al dios del fuego, Curicaveri. Otra de sus funciones consistía en impartir justicia durante la fiesta llamada Equata, la cual llevaba a cabo en el patio del templo acompañado de los principales señores de Zacapu. Ahí, sentado en una silla, escuchaba a las personas que deseaban poner fin a sus problemas relacionados con conflictos delictivos. Asimismo, el petamuti se dedicaba a resolver conflictos matrimoniales cuando alguna pareja deseaba divorciarse o bien cuando alguno de los cónyuges había cometido adulterio. (Cfr. El tesoro del Petamuti, Sonia Iglesias, en Tribuna Digital)

Asimismo, el petamuti participaba en la llamada ceremonia de alzamiento de un nuevo cazonci. Se dirigía a la casa del elegido y le decía: –Señor, por ti vinimos para que entres en la casa de tu padre. Entonces daba inicio la ceremonia de posesión del cargo. También participaba en las ceremonias del nombramiento de un nuevo cacique, y era el primero en escuchar los sueños en los cuales se le había aparecido una deidad a algún mortal. Se le solía llamar abuelo e iba vestido como los sacerdotes llamados curitiecha: en la espalda ostentaba una calabaza con incrustaciones de turquesas, una lanza con pedernal en el hombro, una guirnalda en la cabeza, plumas trenzadas en el pelo, las sagradas pinzas colgando al cuello, el rostro adornado con un bezote, y bellas sandalias en los pies. Para la ceremonia del alzamiento, agregaba a su atuendo una manta negra a la que se nombraba ucata tararenguequa, la cual en  algunas ceremonias presentaba hermosos diseños en colores.

Según la famosa Relación de Michoacán existieron once tipos de sacerdotes, quienes tenían a su cargo tareas muy específicas. El cargo de sacerdotes podía obtenerse por herencia o bien porque el cazonci lo designara; o por voto popular. El cargo solía durar un año. Cada templo contaba con un sacerdote mayor, y posiblemente los demás sacerdotes obedecían a una estructura jerárquica. Todos ellos tenían la posibilidad de contraer matrimonio.

Las tareas a que estaban sujetos los sacerdotes consistían en:

Bailar y dirigir las danzas rituales en las fiestas ceremoniales dedicadas a los dioses, En estas danzas llevaban cargando la imagen del dios correspondiente, las pieles de las víctimas muertas en los sacrificios rituales, o los emblemas simbólicos cuando de un canzonci muerto se trataba. Aquellos que llevaban los dioses cargando

Elaborar las ofrendas dedicadas a los dioses, en las cuales se colocaba incienso, tabaco y leña. Asimismo, en las ofrendas se colocaba comida, la cual estaba a cargo de mujeres dedicadas a ello, y de sangre para alimentar los fogones.

Llevar las imágenes de los dioses a la guerra.

Elegir las víctimas entre los prisioneros de guerra para sacrificarlos y prepararlos para el banquete que acompañaba a la ceremonia.

Realizar plegarias y llevar a cabo los auto sacrificios.

Negociar con los enemigos para obtener los cadáveres de los caídos en batalla.

Transmitir los mitos religiosos, las creencias y la historia de los antepasados al pueblo en general.

Representar a las deidades ante la comunidad.

Veamos algunos de los sacerdotes y sus tareas específicas.

Los sacerdotes llamados tiuimencha (tiuime) eran los encargados de llevar cargando a los dioses en la espalda. Solía llamárseles por el nombre del dios que portaban, lo cual quiere decir que eran sus representantes en la Tierra, y como tales se vestían con sus atributos. Al ir a la guerra tenían tareas específicas que debían llevar a cabo. Cinco de ellos llevaban recipientes de barro con las pelotillas de olores que elaboraban otros sacerdotes hasta la casa donde se encontraba el hiripati orando. Cargaban a los dioses hasta lo alto de los templos y tocaban una corneta a la media noche y miraban al cielo esperando que apareciese una estrella como señal para continuar la ceremonia. Antes de empezar la guerra encendían hogueras en la casa de los sacerdotes. Eran estos sacerdotes los encargados de llevar a los dioses a las guerras, en cuyo campo de batalla ocupaban un lugar específico. Otra de sus tareas consistían en llevar en la espalda las cenizas de algún cazonci muerto y colocarlo en la olla que se encontraba en la que sería su sepultura. Así pues, había sacerdotes de Cuerauaperi, de Curicaveri, de Xaratanga, de la madre de Cuareuaperi, quienes oficiaban en los templos correspondiente a su dios o tal se trataba de los mismos tiuimencha.

Los sacerdotes llamados curitiecha, (curiti en su forma singular) eran sumamente importantes, iban después del petamuti. Ellos eran los encargados de vigilar que se llevara la leña a los templos de los pueblos, eran los depositarios de la mitología de los dioses. En los rituales que antecedían a las guerras, elaboraban las pelotas de tabaco y las echaban en los fuegos sagrados al tiempo que rezaban. Cuando los guerreros volvían de la guerra recibían a los prisioneros y los llevaban ante el cazonci. Asimismo, iban a presentar a los nuevos caciques a los pueblos a los que estaban destinados y les informaban de cuáles eran sus deberes. Celebraban los matrimonios entre los señores importantes y les designaban el lugar en el que habrían de vivir. Su vestimenta era igual al del petamuti.

Los axamencha fueron los encargados de llevar a cabo los sacrificios humanos rituales y entre ellos se encontraba el cazonci y los señores principales. El sacrificio ritual dedicado a los dioses Huréndecavéquara, Xaratanga, Curicaveri y Cuerauaperi se llevaba a cabo en los templos. Los sacerdotes empleaban un cuchillo de obsidiana para tal efecto. Los sacrificados eran los prisioneros de guerra, algunos delincuentes y personas que voluntariamente se ofrecía a ser sacrificadas. Después del sacrificio los señores principales y el cazonci podían comer la carne de los sacrificados como parte del ritual. Estos sacerdotes también participaban en la guerra elaborando pelotitas de tabaco que ponían en una jícara para que unos delos sacerdotes llamados tiuipacha la llevara a la casa de otros sacerdotes, donde se encontraba orando el hiripati con el fin de obtener la ayuda de los dioses.

Los sacerdotes del dios del mar, los jupiencha, tocaban los tambores durante la fiesta de Cuingo, para luego dar inicio a los sacrificios humanos. Por su parte los pazariecha tenían como tarea principal guardar las imágenes de los dioses en un arca, así como sus vestimentas, sus joyas y sus mantas.

Hasta aquí nuestra semblanza de los sacerdotes purépecha.