El asedio animal

19 de agosto de 2021

Karla Cerriteño señala que Vanessa Londoño en «El asedio animal» narra el sentir de seres despojados de sus tierras, violentados por paramilitares y arrojados al abandono de una justicia que no llega

Con un lenguaje acertado, gracias al gran equilibrio que la autora consigue entre el habla coloquial y propio de la región caribeña de Colombia, la novela se construye a partir de un collage donde diversos personajes imprimen sus recuerdos lejanos y cercanos. A pesar de este aspecto polifónico, Londoño retrata un sentir que todos los protagonistas de esta historia experimentan al ser despojados de sus tierras, violentados por paramilitares y arrojados al abandono de una justicia que no llega.

Aunque al inicio sentí que estaba ante retazos con los que no lograba conectar, conforme avancé mi lectura em fue difícil dejar a cada una de las voces, en tanto que sentí su dolor como algo cercano. Había ocasiones en las que olvidaba que la historia se situaba en Colombia y sentía que se refería a muy posibles testimonios de las personas que habitan en las zonas que son azotadas por la violencia en México.

La prosa de Vanessa Londoño es un acierto que permite al lector aproximarse a las repercusiones de una violencia que asfixia y que no tiene límites para dejar en claro las normas. Entre muertos y heridas que parecieran no sanar, los personajes rememoran vivencias pasadas y las confrontan que el desolador entorno que esta ante sus ojos. Además, la forma en que la autora colombiana describe cómo los personajes interactúan o perciben su corporalidad y experimentan el deseo, es un estilo que sin duda proviene de la influencia de Diamela Eltit, otra gran escritora latinoamericana.

Una vez más, Almadía da en el blanco con un libro como El asedio animal de Vanessa Londoño y garantiza a quien lo lea una obra literaria que no lo defraudará en aspectos de edición y contenido.

El asedio animal, Vanessa Londoño. Ciudad de México, Almadía, 2021, pp. 101.