La cotidiana incertidumbre

23 de agosto de 2021

Para Karla Cerriteño, los cuentos que conforman el libro «Respirar bajo el agua», de Olivia Teroba, se impregnan en quien los lee y deambulan por el aire con emociones difíciles de describir

¿Hasta qué punto puede llegar a sumergirnos una historia? El grado con el que podemos identificarnos con lo que se nos cuenta y que el libro deje una marca en nosotros, son aspectos que podríamos considerar para poder definir lo que acabamos de leer. En el caso de Respirar bajo el agua, los once cuentos que conforman el libro se impregnan en quien los lee y deambulan por el aire con emociones difíciles de describir.

Los personajes femeninos que la autora nos presenta comparten algo que trasciende las páginas: la incertidumbre. Una incertidumbre que se alimenta a partir de situaciones en las que las protagonistas se ven inmersas y deben hacerles frente. No importa la edad que tengan o la clase social a la que pertenezcan, todas y cada una se ven en la necesidad de lidiar con lo que otros provocaron; se ven impedidas de tomar las riendas del asunto o, quizás, deciden ir a donde la corriente de la vida las lleve.

La mayoría de las historias, si no es que todas, refieren a sucesos o actividades que pertenecen a la vida cotidiana o que cualquiera podría hacer o presenciar: la unión de dos medios hermanos que se ven obligados a coexistir, la psicodelia de ir a un festival de música o desprenderse de una relación que acaba de terminar. Al mismo tiempo, Teroba nos presenta escenarios extraños y desoladores, como el secuestro de una adulta mayor visto desde los ojos de una niña o la necesidad de una mujer por dejarlo todo y darse un respiro del tedio diario.

Gracias a una edición impecable por parte de Paraíso Perdido, los cuentos se presentan con un ritmo bien pensado que permite disfrutar de la habilidosa prosa de una autora como Olivia Teroba.

Respirar bajo el agua, Olivia Teroba. Guadalajara, Paraíso Perdido, 2021, pp. 95.