Visión de Estado

10 de agosto de 2021

Para Arturo Chávez Carmona, Lázaro Cárdenas del Río significa no sólo la personificación del benefactor social, sino todo un ejemplo de acción política digna de imitarse

Es costumbre en México homenajear en todo momento y por cualquier pretexto a los héroes. Se suceden los rituales uno tras otro, quizá para disimular con ello la orfandad política contemporánea que sentimos y pareciera que nuestro inconsciente nos susurra que es al amparo de la memoria como se puede mantener unida y con identidad propia a una nación a punto del colapso socioeconómico hasta hace pocos años, y que hoy en renovada esperanza intenta reconstruir la vida social para un mejor futuro.

En este estado de cosas algunos nombres como el de Lázaro Cárdenas del Río, significan no sólo la personificación del benefactor social, gran estadista y revolucionario, sino todo un ejemplo de acción política digna de imitarse, manteniendo vigencia sus ideales como camino a seguir en el México de hoy.

Recordamos no solamente al estadista, al revolucionario, al político sensible, fino, dialogador; deseamos recordar ahora al ideólogo que con su pensamiento e intuición política dejó un legado de orientaciones y principios de conducta, ante varios de los problemas centrales que la nación enfrenta: el desarrollo integral del campo, la conservación de recursos naturales, la defensa de la soberanía económica del país, la necesidad de la rectoría del Estado para encauzar los esfuerzos económicos, en el sentido de satisfacer con mayor equidad las necesidades sociales.

Recordamos al hombre sabio que valoraba la transformación que el trabajo social hace de la naturaleza para generar bienestar y riqueza económica; el que ponderaba que la base económica de toda sociedad humana es la disponibilidad de materias primas, que son los recursos naturales, de recursos energéticos que también son recursos naturales, y la ciencia y la técnica, que es el trabajo informado del hombre sobre su entorno.

El capital humano y el capital natural como fundamento de toda riqueza y fuente de satisfacción de las necesidades sociales. Como elementos a proteger y cultivar con la educación como medio de desarrollo de estas fortalezas económicas. Bien que comprendía el General Cárdenas la importancia de la relación hombre-naturaleza, y bien que tradujo en acciones de política pública este entendimiento.

Para el caso de Michoacán, durante su periodo presidencial firmó catorce decretos que pretendieron proteger miles de hectáreas de la expoliación económica, del desorden a que conduce el aprovechamiento irracional de los recursos naturales. Expresó él mismo en sus memorias, «no soy enemigo de la explotación de los bosques, sino del desorden». Mencionaremos el caso de la veda decretada de la cuenca de Pátzcuaro, el 23 de enero de 1936; pocos años después la familia Diez devastaba impunemente los bosques de tan preciada cuenca, haciendo caso omiso de la ley. La declaratoria de veda de los terrenos aledaños de la ciudad de Uruapan, el 17 de febrero de 1937; donde también impunemente se han devastado sus masas boscosas, por familias entre otras como los Dóddoli. Los terrenos de los alrededores de Jiquilpan, su pueblo natal, se declararon zona protectora forestal el 18 de noviembre de 1938. El General Lázaro Cárdenas del Río, decretó Parque Nacional a la Barranca del Cupatitzio de Uruapan, en terrenos propiedad de la familia Ruiz, quienes accedieron con entusiasmo a tal medida. Mismo que hoy representa un valioso recurso económico y turístico para el municipio, preservando las fuentes de agua del Río Cupatitzio, de donde dependen los distritos de riego del Valle de Apatzingán-Tepalcatepec. También a él le debemos el actual Parque Nacional Insurgente José María Morelos, coloquialmente conocido como el 23 por los morelianos, y el Parque Nacional Cerro de Garnica, que resguarda preciosos ejemplares de pinos, encinos, robles y abetos.

Otra pasión del General fue la forestación de las ciudades, creando paseos, avenidas y cinturones verdes donde introdujo variedades diversas de árboles; los actuales paseos del propio Jiquilpan son el testimonio de esta pasión de sembrador de árboles que tuvo el prócer mexicano. A esto, lo reconocemos ahora como bio conservacionismo, pues la protección de cuencas y bosques implica la conservación de suelos, agua, flora y fauna. Conciencia que ahora parece desterrada de la toma de decisiones políticas en nuestro México del siglo XXI, prevaleciendo los intereses de lucro sobre el interés social.

Pareciera que el natalicio de nuestro gran visionario estuviera marcado por el sino de lo que hoy llamamos el desarrollo sostenible. El 19 de mayo se consagra por la ONU como el Día Internacional de la Diversidad Biológica, donde se dio a conocer que en pocos meses se reunirán jefes de Estado para formular los objetivos del desarrollo del milenio. Éstos abarcarán desde la erradicación de la pobreza, el suministro de agua segura para beber y en cantidades suficientes, hasta la potenciación del papel de la mujer y el control de pandemias. En el reporte del secretario general previo a esta reunión, comenta que «en un ámbito de libertad más amplia dependemos fundamentalmente de los sistemas y recursos naturales para nuestra existencia y desarrollo. Nuestros esfuerzos para vencer la pobreza y encontrar un desarrollo sostenible serán en vano si la degradación ambiental y la pérdida de recursos naturales sigue sin atenuarse».

 Así se demuestra que Lázaro Cárdenas del Río fue un adelantado a su tiempo, pues en sus actos queda manifiesta su visión de futuro que es nuestro presente. Como en el caso de los recursos naturales y su acción conservacionista, en materia agraria, desarrollo rural, educación, salud y política energética, orientó sus decisiones con un alto sentido nacionalista. El control del Estado sobre la economía -que no es sino la transformación que hace el trabajo sobre la naturaleza para beneficio de la sociedad humana-, representó la vía idónea para garantizar la justicia social.

Recalcaba en su plan sexenal, que «el desenvolvimiento de la economía nacional se efectuará bajo la dirección del Estado» … y que bajo ese control se coordinaría el juego de las fuerzas económicas, para conseguir orientarlas hacia la más completa solución de las necesidades nacionales. Cárdenas insistía en que «la educación tendrá que tener un mayor interés por el aprovechamiento de nuevas fuentes de producción, en la agricultura y en la industria». Y veía en ella un recurso de avance científico y tecnológico, otra de las bases del mejoramiento nacional. Es el conocimiento y la técnica propias lo que propiciará el uso adecuado de nuestros recursos naturales.

De ahí la importancia de incentivar la investigación científica básica aplicada a los problemas locales de la economía estatal. Vincular lo resultados de esa generación de conocimientos, traducidos en tecnología para la agroindustria, la metalurgia, el desarrollo pecuario, el aprovechamiento y conservación forestal, de aguas y suelos, nuevas soluciones a los problemas de la salud humana, con derechos de propiedad intelectual que nos pertenezcan, es el desafío que tenemos actualmente en nuestro quehacer público.

Los michoacanos, siguiendo el pensamiento y la visión del General Lázaro Cárdenas del Río, celebramos su obra de estadista, inspirados por su generoso ejemplo, para continuar construyendo una mejor patria para todas y todos los mexicanos. Regocijémonos de que un hombre de su envergadura intelectual y política haya visto la primera luz en nuestra tierra. Que sea su accionar decidido y su claro pensamiento un faro que guíe las decisiones del México de hoy. Si a sus altas luces nos atenemos, podremos trazar la arquitectura del país que nuestros hijos merecen. Un México digno, consecuente con su historia, independiente y soberano, libre y fraterno.