El enojó que me pasó

16 de septiembre de 2021

Diego Rodrigo Vázquez Romero escribe: Parecía que, bajo presión, se volvían más torpes, cometían errores innecesarios, hasta parecían idiotas. A veces pensaba que se ponían de acuerdo para regarla en colectivo

Las últimas semanas han sido muy intensas, tengo que reconocer que me he sentido demasiado estresado. Por las noches rechino los dientes y de pronto me despierto en la madrugada, sudando. Doy vueltas y vueltas en la cama tratando de que el sueño regrese, pero no lo consigo. He intentado meditar, hacer respiraciones, pero estos pensamientos no me dejan en paz… y así se me van las horas. Para cuando me vence el sueño, ya me tengo que despertar. Durante el día me siento aletargado, cansado y con un humor de los mil diablos.

Las ventas estaban muy mal, nos estábamos quedando sin dinero. El equipo avanzaba lento, no se habían podido concretar los plazos que les fijé para que llegaran a sus metas, no me quedó más que presionarlos para que le echaran ganas, necesitaba resultados pronto, sino todo se iba al cuerno. Muy en el fondo sabía que ni así la íbamos a librar.

Cuando empecé a chambear, aprendí a responder bajo presión, a sacar la chamba, a salvar las papas del fuego, a rifarme, pues. Me siento cómodo bajo presión. Trabajando así, es cuando disfruto más, sobre todo cuando estoy saturado, o me faltan manos para sacar el barco a flote… y cuando lo logro… ahhh, ¡qué maravilla de sentimiento! Ni superman se siente así, me cae.

Hoy en día los chavos están mal acostumbrados, no aguantan nada, si les alzas tantito la voz o no les pides las cosas por favor… no, no, no… olvídate. En mi equipo había pura gente así, parecía que bajo presión, se volvían más torpes, cometían errores innecesarios, hasta parecían idiotas. A veces pensaba que se ponían de acuerdo para regarla en colectivo y yo no lo podía permitir. Si las cosas seguían igual, nos íbamos a ir a la quiebra e iba a ser por culpa de estos tarados.

Es terrible esto que me está pasando, ¿por qué tengo que depender de gente tan imbécil? No paro de pensar que todo fue una conspiración para que las cosas salieran mal. 

Desde mi oficina vigilaba que todos estuvieran ocupados en sus lugares trabajando. Pero cómo será la gente que, aun sabiendo cómo estaba la situación, se tardaban horas en el baño, se la pasaban platicando o llegando tarde y se querían ir temprano. Por eso los llamaba antes de la hora de salida para que me dijeran cómo habían avanzado en sus pendientes. Tenía que hacer cortes diarios y traerlos a raya para que entendieran y se aplicaran. Siempre se enojaron porque se tenían que quedar más tiempo, pero, pues la chamba es la chamba. 

Traté de darles el ejemplo siendo el primero en llegar y el último en irse, pero estos chavos, nunca agarraron la onda, no se pusieron la camiseta.

En una junta, a una de las chavas nuevas se le ocurrió decirme que los estaba presionando mucho, que necesitaba unos días para descansar y que la mayoría pensaba lo mismo. Sentí una presión en las sienes y un calor imparable que me surgía en el estómago. Respiré tres veces y les pregunté a los demás… nadie dijo nada. En ese momento se me nubló la vista y una presión furiosa se me concentró en la cabeza, no pude pensar y no supe qué pasó. De plano me bloquee.

Me dijeron que le grité a la muchacha que se largara. Dijeron que como ella se quedó congelada, agarré una silla y la reventé en la mesa y luego en la pared, que rompí unos cristales. Dijeron que empezó a llorar desconsolada por el miedo y que estuve a punto de golpearla. Me dijeron que entre tres me tiraron al suelo y que aun así, seguí aventando cosas y no dejé de gritarle a la mujer. Me dijeron que mordí a uno de los que me tenían en el suelo y que están preparando una demanda colectiva.

Llevo varias noches sin dormir, se me fue el sueño, me quedé sin empleados, sin proyectos y sin esperanzas… Todo por culpa de esos chavos que no se aplicaron. Ya no sé qué voy a hacer.