Las políticas públicas, su vinculación con la política social y la política económica

27 de septiembre de 2021

Para Víctor Castillo, la importancia de saber qué son las políticas públicas radica en que abre un flanco para que la ciudadanía organizada y politizada participe en algunas decisiones de gobierno

La ampliación de la Acrópolis en la Grecia de Pericles o la construcción de los acueductos en la Tenochtitlán de Netzahualcóyotl fueron obras de sus respectivos gobiernos, calificadas con el adjetivo “públicas”, porque fueron financiadas con dinero tributado por la gente. Una de tantas definiciones literales de “políticas públicas” podría ser: acciones de los gobiernos financiadas con dinero público, que benefician al pueblo.

Harold Lasswell llevó el significado de las políticas públicas (o políticas) al campo semántico de las ciencias sociales y administrativas. Este destacado politólogo estadounidense, advirtió a mediados del siglo pasado que la ciencia política estaba enfocada en responder: ¿qué decide el gobierno y por qué?; también discernió que la administración pública privilegiaba ciertas cuestiones: ¿cómo ejecutar de forma más eficaz lo decidido por el gobierno? o ¿cómo gestionar con mayor eficiencia los recursos humanos, materiales y financieros en las instituciones? Para Lasswell, en medio de estos dos campos del conocimiento había un vacío, cuya pregunta sin responder era: ¿cómo decide el gobierno? Sobre tal cuestión se montó el método multidisciplinario de análisis y de formulación de políticas públicas, a lo largo de las décadas posteriores.

Quienes expandieron dicho campo de estudio, no se propusieron inventar una nueva ciencia social ni siquiera les preocupaba desarrollar una teoría, sino que el gobierno diera respuestas efectivas (eficaces y eficientes), basadas en conocimientos científicos, a problemas sociales acotados. En ese sentido, las políticas se sirven de todas las ciencias, según el caso, para adquirir su identidad. Inicialmente se llamaron “ciencias de las políticas”, quizás este apelativo hacía más comprensible su significado, pero no fue taquillero. El uso metódico de la información cuantitativa y cualitativa como insumos para la formulación de políticas, tan aparentemente lógico hoy en día, tomó varias décadas para arraigarse en el sector público de Estados Unidos (EE.UU.); en México aún falta mucho, particularmente en los gobiernos estatales y municipales. Aquí es importante señalar que en la actualidad, hay dos elementos que le dan identidad a las Políticas públicas: la participación ciudadana (la demanda puntual de bienes y/o servicios) y la gobernanza (consenso en la forma de enfocar, proceder y resolver un problema, entre los involucrados: emisores, ejecutantes y beneficiarios de las políticas).

Desde luego, no se debe comparar el sector público mexicano con el estadounidense, no sólo porque allá se ideó este método de análisis y de formulación de las acciones de gobierno, sino porque: 1) la gran diferencia en la capacidad de captación fiscal entre ambos países (buena parte del éxito de las políticas depende de un presupuesto suficiente y sostenible), 2) en 1960 EE.UU. ya era una superpotencia mundial económica y militar, 3) EE.UU. fue el gran ganador de la segunda posguerra y 4) EE.UU. había logrado acomodar a su antojo el sistema monetario internacional y controlar a conveniencia la política energética del orbe. Al menos Europa occidental se benefició del Plan Marshall estadounidense, en la segunda posguerra, para su reconstrucción social y económica. Los países al sur de EE.UU. no corrieron la misma suerte. Menciono todo lo anterior porque el éxito de muchas políticas públicas depende de un sostenido crecimiento económico y un bajo nivel de la desigualdad social en los países.

No toda la política gubernamental es una política pública. La determinación de la tasa de inflación o del déficit fiscal en 2022, tienen algunas características de las políticas en su formulación, pero por su planteamiento forman parte de la política económica del gobierno; la vinculación de ésta con las políticas es estrecha y únicamente en el terreno de su formulación, es decir, en las tres etapas generales que la constituyen: diseño, implementación y evaluación, así como los mecanismos e instrumentos de control y seguimiento, operando en las tres fases.

Desde 1990, cuando se tomó con seriedad y rigurosidad la decisión de generar estadística de todas las facetas del país, se empezaron a formular políticas públicas con mayor frecuencia y con un marco constitucional y legal apropiado para ello. Por ejemplo, el Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social, se distribuye con base en la Ley de Coordinación Fiscal, donde se establece que esos recursos se canalizarán a la población en extrema pobreza, categoría que legalmente define y calcula el Consejo Nacional de Evaluación. Dichos recursos son para proyectos de inversión, mismos que deben cumplir con reglas de operación, documento en donde se definen recursos financieros, alcances del proyecto, el análisis de costo-beneficio y los mecanismos de control y seguimiento para su evaluación.

Aún falta mucho por hacer en México, particularmente en cuanto a gobernanza y participación ciudadana. Respecto de esta última, en el artículo 11, fracción IV, de la Ley general de desarrollo social, se establece como uno de los objetivos de la política de desarrollo social: “Garantizar formas de participación social en la formulación, ejecución, instrumentación, evaluación y control de los programas de desarrollo social”. El vínculo de las políticas con la política social es fuerte, estrecho y amplio. Desde su formulación hasta su evaluación, el método de políticas públicas está presente, al menos como norma, como ideal. Aunque se considere letra muerta, es fundamental que esté en la ley, porque puede llegar el momento en que sea viable su realización y de no estar en ella, sería un deseo social sin asidero legal para exigirlo; sin embargo, mientras no haya una infraestructura institucional sólida en los gobiernos estatales y particularmente en los municipales, no se avanzará mucho en participación ciudadana ni en gobernanza. Podemos decir que las políticas han ayudado a ordenar y sistematizar la formulación de la política social, facilitando su seguimiento y control, así como la posibilidad de evaluar su impacto, mejorando con ello la rendición de cuentas; también han acercado a los ciudadanos a la posibilidad de participar en su elaboración. El tema de la gobernanza es esencial, pero está más en el ámbito de lo político. La importancia de saber qué son las políticas públicas radica en que abre un flanco para que la ciudadanía organizada y politizada participe cada vez más con mayor intensidad en algunas decisiones de gobierno. Saber algo de su vinculación con la política social y la política económica, ayuda a mejorar el entendimiento de lo que se escucha o lee en los medios de comunicación, donde muchas veces y de forma deliberada, tergiversan o dan la información con poca claridad, desincentivando la participación social en los asuntos públicos.

En la siguiente entrega se revisará la vinculación de la política económica con la política social y las políticas.