Sobre Dante [700 aniversario luctuoso]

13 de septiembre de 2021

Rafael Calderón nos entrega esta reseña del poeta, diplomático y político Dante, a propósito del cumplimiento de los 700 años de su muerte

I

Para referir la presencia de Dante poeta, diplomático y político, sobre todo por un mínimo testimonio a obras fundamentales de su autoría como la Comedia, importantísima es la lectura e ir a las páginas de estudiosos. En primer lugar tener presente las traducciones y el análisis que realiza Ángel Crespo; para estos días, ya clásica y memorable, la traducción de José María Micó; y continuar con lecturas ya clásicas, como la de Jorge Luis Borges que es un legado imposible de ignorar en lengua española; las de T. S. Eliot, algo similar en lengua inglesa; y proseguir ese orden, para acceder al encuentro una y otra vez del poeta y su legado en la literatura de occidente. Está presente, igualmente, un texto como el de Giógos Seféris: “En el 700 aniversario de Dante” de hace 50 años. La serie de lecturas y traducciones en lengua española nos llegan por diferentes ediciones que asombran o perduran, una huella de gran aliento y de rigor para mantener presente al autor como sucede en las páginas de un título clásico como Mimesis. Así pues, estamos ante un círculo cercano y gozar la unidad de su poética; así nos lo hace visible la serie de reflexiones críticas como Boccaccio, Borges, Seféris, Eliot o las mismas traducciones de Crespo y Micó. Casi todo sucede por el efecto que gira alrededor de dos obras: la Comedia y La vida nueva. Es ¿poco? No. Con estos ejemplos nos rodea ya un mundo dantesco casi imposible de resumir. Pero por estas obras se nos permite llegar a la sinopsis tal vez más apresurada pero contundente y contestar la pregunta: ¿quién es Dante en la poesía del orbe occidental?

El primer resumen es celebrar la lectura de fragmentos de algunos cantos del Infierno que traduce Homero Aridjis y que publica en la Revista de Bellas Artes, allá por el año 1965; incluidos hoy día en una antología de poetas mexicanos traductores, y aclarando que es posible realizar su lectura porque desde entonces Aridjis entrega sus versiones como ejemplo de una selección maravillosa, desde donde permite renovar una síntesis abreviada de esta lectura: resultando ser un complemento y cerrar así el primer círculo de la poesía que aproxima o permite reconocer la luminosa y extraordinaria visión poética de Dante.

Estos fragmentos traducidos por Aridjis son un punto de partida para ir a la obra completa, pero exaltando la brevedad de los párrafos vertidos al español: son la huella perdurable. Estos versos quedan como evidenciada del encuentro de una verdadera sonoridad poética. El entonces joven poeta mexicano apuesta dejar con sus versiones un registro, un resumen preciso y lanza la invitación a seguir la senda: salir al encuentro del autor, y leer la senda de toda la obra por nuestra cuenta. Para complementar esta referencia casi obligada, podría ser que suceda con las traducciones de la Commedia de Crespo y de Micó, como algo vivo indistintamente, más la segunda que la primera, por ser traducción reciente y se vuelve una edición muy fresca y en movimiento. La guía o redondeo está en la síntesis que es reflexión crítica y ofrecida por la tesis de Massimo Cacciari en su Dante y la Divina Comedia ¿Qué más? Pues, imposible dejar de lado el Coloquio sobre Dante de Ósip Mandelstam (magnifica la ocasión al leer la traducción de Selma Ancira).

Apenas es el punto de partida, muy interesante, para ir a las traducciones propiamente del poeta por las de Homero Aridjis y situar por su brevedad los versos que traduce, como ya lo dije de la Comedia o en ese orden revisar algo más e ir a esa visión poética del apartado “La muerte de Beatriz” extraídos de La vida nueva; así, hasta pasar a la lectura que casi todos los estudiosos de Dante citan, por un texto como el de Boccaccio y gozar los efectos de su biografía como esenciales y el que determina la primera guía de la lectura y llamar o situar complementaria.

Sin embargo, antes prefiero citar “Epitafio di Dante” que traduce Eduardo Lizalde, publicado igualmente en 1965, pero quien entonces era un joven autor mexicano que aún no rebasa el umbral del gran poeta que hoy día celebramos. Este epitafio es parte de la huella que contribuye o sintetiza la biografía sobre Dante.

Dicho soneto se lee así:

Dante Alighieri soy, Minerva oscura
de inteligencia y arte, en cuyo ingenio
la elegancia materna se une al signo
que por milagro natural se tiene.

Mi fantasía pronta, alta y certera
viajó de Tártaro al celeste reino,
y mi noble poema volví digno
de temporal y espiritual lectura.

Fue mi madre Florencia, la gloriosa,
madrastra, en fin, de su piadoso fillo,
culpa de lenguas sucias y perversas.

Rávena fue el albergue de mi exilio,
tiene ella el cuerpo, el alma el sumo Padre,
cerca del cual no prospera la envidia.

Hasta completar la búsqueda de la biografía sobre Dante por una lectura que es aleccionadora con una mejor precisión y a la vez un amplio fragmento de la Crónica de Giovanni Villani en donde se refleja el resumen que perdura, desde aquel lejano tiempo, que ya es brillante:

“En el año 1321, en el mes de julio, murió Dante Alighieri de Florencia, en la ciudad de Ravena en La Romaña, al regresar de Venecia, a donde lo había llevado una embajada al servicio de los señores de Polenta, con quienes habitaba; y en Ravena, frente a la puerta de la iglesia mayor fue sepultado con grandes honores, en su atavío de poeta y de gran filósofo. Murió desterrado por la comuna de Florencia a la edad de aproximadamente cincuenta y seis años. Este Dante fue honorable y antiguo ciudadano florentino, de la Puerta de San Pedro y vecino nuestro; y la causa de su exilio de Florencia fue que cuando el señor Carlos de Valois de la Casa de Francia vino a Florencia en el año 1301, y echó al partido de los Blancos, como anteriormente se hizo mención, el referido Dante era uno de los mayores gobernantes de nuestra ciudad, y pertenecía a este partido, aunque fuera güelfo; y por lo tanto, sin otra culpa, con el citado partido Blanco fue echado y proscrito de Florencia. Y fue entonces al estudio de Bolonia, y luego a París y a otras partes del mundo. Fue este hombre letrado en casi todas las ciencias, aunque fuera laico; fue excelso poeta y filósofo, y perfecto retórico tanto en el componer en prosa como en verso, como muy noble y elocuente orador, en la rima excelente, dueño del más pulido y bello estilo que jamás existiera en nuestra lengua, antes y después de su tiempo. Escribió en su juventud el libro de amor La Vida Nueva; y luego en el exilio compuso cerca de veinte canciones morales y de amor muy excelentes, y entre otras escribió tres nobles epístolas; una la mandó al gobierno de Florencia doliéndose de su exilio sin culpa; otra la mandó al emperador Enrique cuando se encontraba en el sitio de Brescia, reprochándole su demora y casi profetizando; la tercera a los cardenales italianos, cuando se había producido la vagante de la muerte del papa Clemente, para que acordaran elegir un papa italiano. Todas estas cartas, escritas en latín, en noble estilo y con excelentes y autorizadas sentencias, las cuales fueron muy comentadas por los sabios entendidos. Y compuso la Comedia, donde en pulida rima y con grandes y sutiles cuestiones morales, naturales, astrológicas, filosóficas y teológicas, con bellas y nuevas figuras, comparaciones e imágenes, compuso y trató cien capítulos, es decir cantos, el haber estado en el Infierno, Purgatorio y Paraíso, tan altamente como decirse pueda, como en este su tratado puede ver y entender quien posea sutil intelecto”.

Esto como resumen sucede por dos obras que registran la permanencia de Dante (la primera, La vida nueva) y la que le sobrevive al olvido mientras esté vigente el italiano, la Comedia; así pues, el significado de su vida en la diplomacia, así como la política, destacando sobre todo la del poeta y esta precisa el resumen exacto de su trayectoria intelectual. Porque la lectura biográfica de Boccaccio es visible para unos, y no lo es para otros; como tampoco podemos dejar de leer las reflexiones de Papini, etcétera. Así de contundente es Dante.

II

Dante, considerado el padre de la lengua italiana; Florencia, la ciudad donde nació, posiblemente el 30 de mayo de 1265 (ya que “Dante nació bajo el signo de Géminis (en alguna fecha imprecisa de mayo o de junio) de 1965”). Así que, hablar de Dante y su poesía podría suponerse que se redondea con la obra cumbre de su escritura, la Comedia, que determina al idioma italiano y, pasar a situarlo una y otra vez la ciudad que lo vio nacer. Ya que de Florencia es de donde lo desterraron y es la ciudad a la que ya nunca regresó. A partir de ese suceso permaneció en el exilio por lo menos las dos décadas finales de su vida. Ya que murió, hacia el mes de septiembre de 1321 (se tiene precisión que fue hacia las últimas horas del día 13 o en la madrugada del 14); aunque retomando la cronología de Micó, los epitafios escritos por Giovanni del Virgilio y Menghino Mezzani podría ser el 13, pero según Boccaccio, fue el 14. Sin embargo, la crónica la Crónica de Giovanni Villani registra otra fecha y dice que fue el mes de julio. Pero, justamente, me quedó con la que dice que fue la madrugada del 14 de septiembre y es la que permite registrar que es la más precisa, en definitiva, ante escases de documentos probatorios: es la tesis que ha ganado presencia.

Sin duda, donde no hay duda es que la obra maestra de su poética es la Comedia y se considerada que su escritura es el legado mayor para Italia. Los estudiosos concluyen que fue Dante quien sustituyó el latín y escribió su obra en florentino vulgar. Una herencia literaria que consumaron de diferentes formas, pero con beneplácito más tarde, posteriormente Boccaccio y Petrarca. Es por eso que antes se hace necesario recordar que Dante depuró y redefinió el idioma incluyendo dialectismos, latinismos, arabismos y galicismos; aquellos, Boccaccio y Petrarca, resulta importante destacar: el primero, es quien tempranamente aplicó a su obra maestra la palabra “Divina” y pasa a ser parte del título y, el segundo, quien consolida la travesía de la lengua y termina por consumar la identidad del idioma italiano, pero años después.

Un dato revelador de la biografía de Dante: su primer libro, La vida nueva (posiblemente del año 1294) es contemporánea a su debut en política y permite recordar que esta circunstancia de su vida lo llevó al exilio a partir de 1302, un suceso en su vida que ni con su muerte termina. Pero fue ese vagar por Italia, paradójicamente, lo que le permitió acopiar gran riqueza lingüística, nutrir su obra la Comedia, compuesta por 100 cantos y que fueron escritos durante 20 años y la mayoría de sus cantos en el exilio. El tema narrativo es el viaje de Dante por el inframundo que dividido en se encuentra en el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso. Consecuentemente se afirma que la Comedia es una narración épica inspirada en la Eneida, y Virgilio mismo, será su guía; Beatriz, su musa, que lo es en el paraíso.

Por eso es preferible recordar que Dante murió a los 56 años en Rávena. Las fuentes más precisas han logrado señalar que su deceso fue por la malaria fulminante. Esta enfermedad la contrajo durante una misión diplomática en Venecia. Así, una vez más, hay que recordar que Dante es un político valenciano, diplomático dentro y fuera de su ciudad natal y es, sobre todo, el poeta del exilio, sin dejar de volver una y otra vez sus recuerdos a la ciudad que lo vio nacer, que es de la que tuvo siempre presente a su musa Beatriz que, según la tradición, ella murió en 1290 y a partir de ese año, Dante vivió un luto de viudez que nunca dejó de lado en su vida.

El resumen a la vida de Dante lo otorga acertadamente Boccaccio cuando perfila en un compendio, que el idioma con que escribió su obra, la Comedia, como la portentosa respuesta al significado que logra establecer el poeta, ante un idioma nuevo y con su poesía renueva, lleno de vida, aquel momento casi imposible imaginar y que se convirtió en un acierto. Así que está aquí una respuesta indirectamente a aquellos incautos que de cuando en cuando preguntan una y otra vez para qué la poesía y cuál su aportación a la humanidad. Boccaccio en un breve texto deja visible el resumir, confirmar la novedad de este apartado y esclarece el tema de la lengua vulgar, el acometido poético de Dante, para resolver preguntas angustiantes: “Por qué fue escrita en vulgar la Comedia”, y así delinear la síntesis histórica de aquel pasado que nos alcanza, iluminador, como novedad de la poesía:

“Muchos, y entre ellos algunos sabios, plantean un problema de esta guisa: Por qué Dante, que fue un hombre ilustre por su sabiduría, se dispuso a componer algo tan grande, de tan elevado tema y tan notable libro como es ésta su Comedia en el idioma florentino, y porque no más bien en versos latinos como lo han hecho los poetas precedentes. Entre muchas razones, dos entre otras importantes se me ocurren para responder a semejante pregunta. La primera de las cuales es: para producir mayor beneficio común a sus conciudadanos y a los italianos, sabiendo que, si como los otros poetas pretéritos hubiese escrito métricamente en latín, sólo hubiera beneficiado a los literatos, y al escribir en lengua vulgar realizó obra nunca más igualada, y no excluyó el poder ser entendido por los literatos, y al mostrar, pues, la belleza de nuestro idioma y su excelente arte, ofreció placer y conocimiento a los iletrados, abandonados anteriormente por todos. La segunda razón que ha ello lo movió fue la siguiente. Al ver él completamente abandonados los estudios liberales, en especial por los príncipes y los demás hombres importantes, a quienes se solían dedicar las obras de poesía, causa por la cual las divinas obras de Virgilio y la de los demás excelsos poetas no sólo eran poco estimadas, sino casi despreciadas, habiendo comenzado él, conforme a lo que exigía la elevación del tema, de esta guisa: “Cantaré los últimos dominios, fronterizos con el mundo etéreo, / que ocupan por dilatado espacio los espíritus que apremian / a cada uno según sus méritos…”. Lo abandonó, y pensando que es vano llevar a la boca de los que aún son lactantes la corteza del pan, en estilo adecuado a la moderna sensibilidad recomenzó su obra y la prosiguió en lengua vulgar. Según discurren algunos, este libro de la Comedia lo dedicó Dante, de acuerdo con su triple visión, a tres célebres hombres italianos, de la manera siguiente: La primera, es decir, el Infierno, lo dedicó a Uguccione della Faggiuola, a la sazón admirablemente glorioso señor de Toscana; la segunda, es decir, el Purgatorio, al marqués Moruello de Malaspina; la tercera, el Paraíso, al rey federico III de Sicilia. Hay quienes afirman que dedicó la obra completa a miser Cane della Scala, pero para saber cuál de estas dos afirmaciones es la verdadera, no disponemos de otro testimonio que las diversas hipótesis expresadas; ni es tampoco un hecho de tanta importancia que exija una investigación muy seria”.

Ya sea por su importancia ahora resulta aleccionador recordar que hay un poema por su antecedente, el famoso “Cántico de las creaturas”, de San Francisco de Asís, y con este recordar que antes que el de Dante es “una de las primeras composiciones poéticas escritas en lengua vulgar”. Para estos tiempos contamos del poema con un fragmento traducido al español, en una hermosa versión de Homero Aridjis, y quien quiera puede ir a su lectura. Aunque más allá, en el fondo de aquel siglo, surgió una lírica caracterizada por una imagen sublime del amor y de la figura femenina y en esta nueva corriente, entre su representante mayor se cuenta a Dante, junto a otros autores de su tiempo, para decir que es una corriente literaria bautizada como “dolce stil novo”. Más tarde, en una síntesis suprema, Dante resume la creación de este estilo nada menos que por su obra la Comedia.